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Retrospectiva de 2020 y encarando 2021

Barcelona, el escenario de mi año 2020

El último día del año siempre es momento para una casi forzada vista atrás, y muchos de nosotros hacemos una vista de pájaro a lo que ha sido la última vuelta al sol. Realmente, hoy es un día como cualquier otro, y mañana también lo será, pero el ser humano busca la seguridad de cobijarse bajo fechas, cotas, principios y finales.

No tengo la intención de ser redundante comentando como un mantra los hechos que han hecho tristemente célebre al año 2020, pero sí me parece apropiado poner de relieve, sin un orden particular, algunos de los hechos más destacados que han sucedido en mi vida, tal y como hice por última vez en 2018.

El gran año de los proyectos de diseño 3D

Proyectos de mi demo reel 2020

Si este año se ha caracterizado por algo, es por lo prolífico que ha resultado en cuanto a proyectos realizados: nada menos que ocho proyectos, y mi top nine de Instagram da una clara muestra de ello.

Desde Barcelona 1977, el más ambicioso y complejo que he hecho nunca, hasta pequeños proyectos como Novice UFO Driver, en los que he explorado disciplinas totalmente nuevas como el camera tracking, y que marcan el precedente de en qué pretendo profundizar este nuevo año, introduciéndome de lleno en el VFX.

Otros proyectos como la gasolinera abandonada -con el que estrené el año-, el Renault 8 en dos versiones protagonizando una carrera, la estación de metro de los años 70 completaron la gama de proyectos de cierta envergadura que terminé. Incluso algunos trabajos comerciales acabaron reconvertidos en miniproyectos, como el conveniente Quarantine’s.

A principios de verano también sucedió que se cumplieron 10 años desde que comencé a estudiar Blender por primera vez y decidí apostar de lleno por orientar mi carrera profesional en torno al diseño 3D.

Pero si por algo también fue importante 2020 es por la publicación de mi tercer demo reel, y también el más importante, por el momento profesional que ha dominado el año, y por ser el más maduro profesionalmente hablando.

Incluso tras ese demo reel que culminó un año de proyectos, aprendizaje y esfuerzo, aún tuve tiempo de introducirme en un nuevo campo del diseño 3D: camera tracking. Mi primer éxito en este sentido fue materializado con una escena rápida protagonizada por algunos de mis modelos de coches, integrados en el parque de la Ciutadella de Barcelona, y en los últimos días del año me atreví dando un paso más allá con Novice UFO Pilot in Barcelona, un último proyecto algo más complejo usando el mismo escenario.

Retos no planeados: tocar un instrumento nuevo

Aprendiendo a tocar la kalimba

El año 2020 también trajo consigo nuevos retos: el descubrimiento de la kalimba abrió la puerta al aprendizaje de un instrumento. No fue solo una manera de sobrellevar el confinamiento de la primavera, sino que también supuso reconciliarme con la pena que siempre he sentido de no haber tenido la oportunidad de no haber aprendido a tocar un instrumento musical, en un inicio por falta de oportunidad, y ya de adulto por falta de tiempo al compatibilizar este deseo con mis otras tantas pasiones.

A nivel personal, 2020 ha puesto a prueba a muchos de nosotros

Mi ventana durante el confinamiento

La adaptación forzosa a nuevas rutinas y limitaciones, un terremoto laboral, la dura pérdida de seres queridos en circunstancias que amplificaron cruelmente la crudeza y en definitiva una ristra de acontecimientos son acontecimientos que han hecho excepcionalmente complicado el año que dejo.

En contraposición a lo anterior, ¿por qué no decirlo?, creo que he entregado lo mejor de mí a todos los niveles, incluyendo por supuesto el personal, aspecto en el que he descubierto nuevas capacidades y límites que hasta ahora no conocía, y he obtenido nuevos aprendizajes, siendo unos más amargos y otros otros más dulces, pero en definitiva considero que puedo afirmar que al acabar 2020 soy mejor que cuando comenzó.

2020 también ha sido como encender una lámpara de luz ultravioleta en una habitación oscura, me ha servido para ver lo mejor y lo peor de las personas de una manera que a la luz convencional de los años anteriores no no me hubiera permitido.

Explosión culinaria

Fellah Köftesi, una delicia de la gastronomía turca

Siguiendo la tendencia que ya comencé a dibujar en 2019, este año que dejo ha resultado ser gastronómicamente muy prolífico comparado con cualquier otro. Cuando uso el término «prolífico» me estoy refiriendo a dos vertientes, ambas paralelas y en ascenso. En cuanto a la primera vertiente, desde el punto de vista culinario he multiplicado por decenas la cantidad y variedad de mi recetario personal. La otra vertiente es que todo lo anterior ha estado supeditado a mi camino personal hacia el veganismo.

De la confluencia de estas dos vertientes he hablado más bien poco en este blog, pero quizás esto deje de ser así en este nuevo año que está comenzando.

Anécdotas en mi jardín

Parte de mi pequeño jardín de balcón

Aunque probablemente sólo me importe a mí, me gusta disfrutar de los pequeños acontecimientos que van marcando el tiempo en mi pequeño jardín de balcón. Uno de los grandes acontecimientos fue el nacimiento no esperado de varios peyotes a partir de semillas que dispersé como balas perdidas.

El segundo acontecimiento sucedió en octubre. Al regresar de Murcia noté un crecimiento anormalmente rápido en los brotes de mi Kalanchoe orgyalis. Tras un par de semanas descubrí que ese crecimiento no era otra cosa que el inicio de su primera floración en los nueve años que está conmigo. El lento despliegue del racimo floral, que ya toma tres meses, es la única razón por la que aún no he publicado nada al respecto aquí.

En cuanto a los retos para 2020

A pesar de lo catastrófico que ha sido el año en muchos aspectos importantes, creo que el balance final de los propósitos que establecí para 2020 ha sido bastante decente: he estado escribiendo con mayor frecuencia en este blog, he terminado varios proyectos importantes culminando en mi tercer demo reel y he restaurado un hábito de lectura como no tenía en bastantes años. En tablas quedó aprender a tocar el cajón flamenco, aunque queda de alguna manera compensado con la llegada de mi kalimba.

Otra meta para 2020 era alcanzar una completa estabilidad laboral y dinamizar mi vida social en Barcelona, la ciudad que me acoge desde hace varios años, pero creo que dadas las circunstancias hacen que la conclusión sea autoexplicativa. Aun así, no puedo evitar ser «genéticamente positivo» y estoy preparado y dispuesto a que esto cambie en este año que estrenamos.

¿Y qué hay de 2021?

A nivel profesional y de aprendizaje, aunque en una medida menos agotadora que en 2020, el diseño 3D va a seguir ocupando gran parte de mi tiempo, por lo que, allende la búsqueda de un nicho en el que ser feliz laboralmente hablando, mi gran propósito es continuar dos grandes frentes de aprendizaje que ya comencé en los últimos días de 2020. Por un lado, el VFX (efectos visuales), explorado hasta ahora a través del camera tracking pero con infinitas posibilidades más y por otro lado el esculpido digital, una fría piscina en la que por ahora solo he metido un poquito de pie.

No quiero ser excesivamente exigente con 2021, por lo que el resto de retos más allá de lo anterior, van a estar centrados directa o indirectamente en los que quedaron por cumplir en 2020, y solo con ello, que es simple pero a la vez tremendamente importante, ya consideraría que 2021 terminó siendo un éxito.

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