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febrero 2013

Rescatar un sistema Linux “entrando por la chimenea”

Para los casos en que un sistema Linux que por la razón más diversa no es capaz de arrancar o se torna profundamente inestable como para poder intentar repararlo desde dentro existe la posibilidad de usar livecd específicos para mantenimiento, como Rescatux, pero yo aprendí a “entrar por la chimenea” manualmente durante los tiempos en que usaba Gentoo, y me gusta seguir haciéndolo así.

Basta con tener un livecd a mano (por ejemplo Knoppix o el instalador de tu distribución favorita). Cuando uso Knoppix, elijo “Shell” durante el arranque, y cuando uso un instalador (el de Debian, por ejemplo), espero a que aparezca el asistente y entonces cambio de terminal con la combinación de teclas Ctrl+Alt+F1. El caso es que el livecd nos proporcione un terminal operativo con al menos los comandos mkdir, mount y chroot.

Es entonces cuando adquiero privilegios de superusuario con el comando su (si no los tengo ya). En general en este tipo de livecd no hay que hacer nada más que introducir el comando y no hay contraseña que teclear.

Todo lo que viene a continuación es una sucesión de comandos para “saltar” del livecd al sistema que tenemos instalado en el PC.

Creamos una carpeta para el punto de montaje, por ejemplo y en adelante, /media/sistema:

# mkdir /media/sistema

Montamos el dispositivo donde se encuentre el sistema. El dispositivo puede ser algo así como /dev/sda1.

# mount /dev/dispositivo /media/sistema

Montamos una serie de carpetas del sistema necesarias.

# mount -t proc none /media/sistema/proc
# mount -t sysfs none /media/sistema/sys
# mount -o bind /dev /media/sistema/dev
# mount -o bind /dev/pts /media/sistema/dev/pts
# mount -o bind /tmp /media/sistema/tmp

Y finalmente usamos el comando chroot para “saltar” al nuevo sistema que ya tenemos preparado.

# chroot /media/sistema

A partir de ahí ya podemos operar como si estuviéramos dentro del sistema que hay instalado en el PC, pero con la estabilidad de haber arrancado con un sistema externo.

Entresijos de la enfermería

enfermeria
Cada cierto tiempo, el trabajo fotográfico es divertido y didáctico. Hoy, los entresijos de la profesión de enfermería. Electrocardiogramas, extracciones, tensiómetros y un recorrido por la asistencia en enfermería. Incluso en un día gris y semilluvioso resulta más reconfortante y ameno un reportaje en un centro de salud que fotografiar políticos. Políticos a los que, por cierto, no les interesa lo más mínimo el servicio sanitario del que estoy hablando. Un mismo trabajo, dos caras de una moneda.

Gajes del oficio I: el disperso de la foto de grupo

Psst, psst… ¿pueden dejar de hablar entre ustedes y mirarme a mí sólamente durante dos o tres segundos?. Ya han hecho lo más difícil, que es ponerse en formación para posar. Sólo tienen que mirarme dos segundos seguidos mientras disparo. Cuando me vaya pueden seguir hablando entre ustedes en la sala de los puros.

Sólo estoy pidiendo tu atención durante tres segundos de tu vida. Por favor, si estás posando en grupo para mí, ¿no puedes dejar la charleta durante los dos segundos en los que te hago una ráfaga de disparos?. Ganas me dan de usar y enviar la foto en la que sales mirando a quién sabe donde con mueca ridícula.