Pegaso 1065 en dos versiones

En estos días he finalizado un nuevo proyecto, que en este caso se trata de mi primer modelo de camión. La creación de un camión Pegaso 1065 sigue la línea de crear vehículos de las carreteras españolas de principios de los años 80.

En este caso, además, he ido un poco más allá, pues me he animado a crear dos versiones diferentes del mismo modelo. Una primera versión fiel al modelo de calle, y una segunda versión ficticia de estilo post-apocalíptico. Estos modelos también han supuesto mi segundo rig de vehículos, por lo que he creado una pequeña animación para amenizar el vídeo final que comparto aquí.

Apología de la menta

Rama de mi planta de menta

Soy un gran apasionado de la menta, y nunca me he esforzado por disimularlo. Me gusta la menta de todas las maneras en las que se puede consumir, desde las más imaginables como el licor, After Eight o el helado hasta otras más insospechadas como el café con menta.

Junto con su hermana la hierbabuena (Mentha spicata), que uso solamente para elaborar Tabulé o beber en infusión, la menta (Mentha piperita) es probablemente la planta culinaria que más uso, y por supuesto no falta en mi jardín-balcón.

De las muchas variedades que existen, mi preferida, y la que cultivo en mi balcón, es la conocida popularmente como menta chocolate (Mentha x piperita Citrata ‘Chocolate’), que, a pesar de su nombre, ni sabe ni huele a chocolate, pero es la variedad que se asemeja más al sabor y olor con el que identificamos la menta habitualmente.

Mi obsesión con la menta dio un paso más cuando probé un café con crema de menta delicioso, que se convirtió en la única razón por la que volvía recurrentemente a la cafetería donde lo servían, hasta que aprendí a elaborar la crema yo mismo. Por otro lado, el verano acaba de comenzar, y es un momento excelente para probar nuevos, refrescante y sabrosos experimentos culinarios con menta.

El primer hijo de mi peyote

Mi peyote mayor, en la actualidad

En mi jardín no ocurren con demasiada frecuencia eventos dignos de reseñar aquí, pero este es sin duda uno de los que más me han alegrado. El mayor de mis dos Lophophora williamsii ha amacollado por primera vez, o dicho más coloquialmente, ha tenido su primer hijo.

Este es un acontecimiento muy bonito, pues he cuidado de este ejemplar durante más de ocho años, lo he visto crecer muy lentamente, florecer cada año, y finalmente ha llegado el momento cumbre de su madurez cactácea: mi peyote es ya todo un adulto.

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Un comienzo de año cremoso

Este titular tan poético pero igualmente confuso, es la mejor manera que se me ha ocurrido de introducir uno de mis últimos pasatiempos. Uno de mis retos de este año era nada menos que aprender a preparar un plato nuevo cada semana, y el resultado hasta ahora está siendo sorprendente y gratificante a partes iguales.

Lo curioso es que hasta ahora, entre asados, postres, cremas para café, snacks y demás, una de las partes con las que más he disfrutado han sido los acompañantes fríos a base de verduras y hortalizas, por lo increíblemente polivalentes, fáciles de conservar y deliciosos que son.

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El diseño de mi estuche del colegio

Mi estuche de gran parte de mi vida de joven estudiante

Este es el estuche que he usado en mi vida escolar desde los 11 a los 17 años. Está desgastado, abollado y oxidado, pero es uno de los recuerdos a los que más cariño tengo, no solamente por la concentración de elementos personales que alberga, sino porque es uno de los iconos que conservo de mi incipiente pasión por el diseño gráfico.

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Un hurón en casa, parte 4 – Comportamiento y educación

He estado mucho tiempo sin continuar esta serie, pero por fin la reanudo con otro aspecto que considero bastante importante a la hora de cuidar de un hurón, el comportamiento y la educación.

Lo primero que se debería tener en cuenta es qué esperar del comportamiento de un hurón a grandes rasgos. En general, existen ciertas pautas comunes: duermen mucho (¡mucho!), son juguetones, y su extrema curiosidad sobrepasa ampliamente su instinto de supervivencia. A partir de ahi, tal y como ocurre con otras mascotas, cada individuo posee su propia personalidad. Es un gran error tomar la decisión de tener uno basándose en unas expectativas concretas acerca de su comportamiento (tras haber visto un video en Youtube, por ejemplo) pues incluso el mismo hurón puede comportarse diferente según el entorno.

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La mejor música que descubrí en 2018

A lo largo de cada año, siempre descubro un puñado de grupos que acaban formando parte de mi colección de música, aunque hacía ya ocho años que desde que escribí por última vez un artículo de este tipo.

Como digo, todos los años tengo fichajes nuevos, pero el año pasado estuvo marcado por un nuevo actor en mi proceso de descubrimiento de nueva música: Spotify. Siempre he sido un reacio a esta aplicación, y de alguna manera sigo siéndolo, pero aunque no la uso como aplicación de música principal, sí ha acabado siendo como una «radio» gracias a sus listas de reproducción automáticas. Cuando no me apetece decidir la música que voy a escuchar o simplemente quiero dejarme sorprender, escucho Gladys Palmera o las listas que genera automáticamente Spotify, algunas veces con bastante puntería.

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Merece la pena ir al mercado local en bicicleta

No cabe más salud en una sola foto. No estoy contribuyendo a contaminar mi ciudad, me mantengo en forma, compro sin plástico ni residuos, y como sano. Casi nada, ¿verdad?

Hace cinco años escribí un artículo sobre ir en bicicleta a hacer la compra, y hoy en día sigo haciendo apología, aún más convencido si cabe, de realizar las compras cotidianas pedaleando sobre dos ruedas. Y esto es así porque las razones son hoy incluso más numerosas que entonces.

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Primer año con el monociclo

Hace un año por estos días, estaba comenzando una de mis metas para 2018, que era aprender a montar en monociclo. Fui humilde y me otorgué 365 días para ser capaz al menos de «conducirlo», pero con un poquito de ganas y sin demasiado tiempo para dedicarle (con suerte un par de sesiones a la semana), antes del verano ya lo montaba con soltura y sabía describir curvas, en verano rodaba sobre terreno irregular como tierra, y para Otoño ya era capaz de montarme sin un elemento de apoyo.

La experiencia en general, fue tal cual la imaginaba, habiendo leído sobre el tema en Internet y mirado hasta el último vídeo sobre monociclo en Youtube. Sabía que no iba a ser fácil, y que la etapa inicial sería frustrante. Lo que no imaginaba era la explosión energética que demandaba, ya que si bien había escuchado consejos sobre practicar una hora al día, yo a los 20 minutos ya estaba cansadísimo. Incluso actualmente me resulta un ejercicio bastante intenso, que normalmente no practico más de 45 minutos seguidos.

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