Inesperada descendencia de mi peyote

Lophophora williamsii
Mi peyote más grande con hijos de macolla y nacidos de semilla

Este año 2020 no solamente ha traído desgracias, también he sido testigo de aparentemente insignificantes pero hermosos momentos. En mi micro-jardín de balcón en Barcelona, la vida se ha abierto paso de alguna forma: han nacido mis primeros peyotes nacidos de semilla.

La mayoría de plantas suculentas y cactus se caracterizan por su facilidad de reproducción, y mi peyote grande (Lophophora williamsii) ya comenzó a amacollar hace un tiempo, como se aprecia en la primera foto, pero la experiencia de ver nacer una planta nueva desde su semilla es una experiencia diferente.

Pequeños peyotes nacidos de semilla

Mis peyotes son bastante prolíficos, florecen al menos un par de veces al año, de hecho se puede observar también en la foto, una flor matutina cerrada que se abrirá conforme se acerque el mediodía. Estas flores, además fructifican también con relativa normalidad, dando lugar a semillas cuando el fruto está seco (se pueden apreciar semillas de una fructificación anterior junto a la flor).

Lo que ocurre es que cuando tocaba sanear la corona del peyote, muchas veces tiraba las semillas en las macetas adyacente por diversión (antes en la tierra que en la basura, pensaba) sin demasiadas expectativas. De haber tenido expectativas, de hecho, las habría sembrado en un semillero aparte.

Un bebé-peyote solitario en la maceta de mi Adromischus herrei

Lo maravilloso que sucedió es que esas semillas han brotado este año, y además esos bebés peyote han prosperado hasta un diámetro que disipa en gran parte las dudas sobre su posible prosperidad. Estas semillas han brotado al comienzo de la cuarentena, y todos tenemos que salir adelante.

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