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febrero 2009

Servidor casero desde cero

Uno de los entretenimientos en los que invierto más tiempo e interés de un tiempo hacia acá, es en la administración de servidores. Desde que hace un par de años monté un servidor Linux para compartir archivos (Samba y NFS), web (Apache) e impresión (CUPS) para la empresa en la que trabajo me entró el gusanillo de tener un servidor en casa en vista de las variadas posibilidades que tiene.

Servidor Quetzal

El ordenador que véis en la fotografía de arriba es Quetzal, mi servidor casero tal y como lo tengo montado en estos momentos. En este momento como se ve está bastante poco adecentado, pero para juguetear me sirve de sobra. Ahora mismo ofrece servicio web (Apache), de unidad de red (NFS), de vigilancia (Motion+gnokii) y de “escritorio web” (eyeOS sobre Apache). Ahora mismo, aunque me resulta muy útil en el día a día, no pasa de ser un mero juguete con el que experimentar. De hecho, por ejemplo, el servidor de vigilancia está usando dos webcams que no cuestan más de 40€ entre las dos, y la unidad de red sólo la estoy usando como respaldo de seguridad de mis archivos más críticos.

Digamos que ahora mismo Quetzal es un campo de pruebas, un juguete con el que aprender y ensayar de cara a un futuro servidor casero con un hardware mejor planificado y con un abanico de funciones más amplias. Ese futuro servidor, de nombre aún sin determinar, será el “cerebro” de la casa donde espero comenzar mi proyecto de emancipación.

Aunque de vez en cuando se me ocurren nuevas funcionalidades y/o matices a esas funcionalidades, ésta es la lista actual de todo el software que va a incluir, cada uno con una función muy específica. Mi intención, además, es publicar periódicamente hasta final de año un tutorial explicando cada parte, dejando ésta primera entrada como un resumen de los futuros tutoriales.

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¿Falla el formato o soy un delincuente?

libros

Hace ya un tiempo compré un libro para aprender Blender y ahora que me después de tanto tiempo estoy empezando a tomarme en serio esto de estudiármelo, me encuentro con un gran problema de ergonomía.

El problema es que el libro, por tener la encuadernación propia de un libro, y teniendo en cuenta que es grueso, resulta bastante incómodo para estudiar ya que es difícil dejarlo abierto sobre una página sin que se pasen las páginas solas (sobre todo al principio y al final) y/o dañar la encuadernación. Aún menos se me ocurre ponerlo sobre el atril articulado ya que es demasiado voluminoso y pesado.

Muy pronto se me ocurrió una solución: fotocopiarlo. Sí, fotocopiar mi propio libro después de haberme gastado casi 35€ en el orginal puede parecer un poco estúpido, pero la ergonomía que ganaba durante la lectura y el estudio para mí merecían la pena el esfuerzo. Pero mi gozo cayó en un pozo cuando todas las copisterías de Murcia donde quise fotopiarlo se negaban a hacerlo aduciendo el tema de los derechos de autor y el copyright Genial, no puedo fotocopiar mi propio libro.

Y vuelvo al tan traído y llevado tema de la propiedad intelectual y los formatos. De la misma forma que el soporte físico de la música (en forma de discos) está haciendo aguas, también llegará (si no ha llegado ya) el de los libros, porque igual que para mí siempre será mejor un MP3 que un disco de música, también es mucho mejor un PDF que un libro, al menos en todo lo ajeno a la literatura.

¿Y ahora qué? ¿Cerceno todas las hojas de mi libro para poder leerlo en un atril, o me compro una fotocopiadora y me convierto en un criminal delincuente?

Actualización: Drizzt ha apuntado una posible solución que había pasado por alto: usar fotocopiadoras públicas de las facultades y algunos centros de educación.

La gente que no sabe ripear debería nacer sin manos

ripeandoando

Atención, ¡se avecina un post pataleta!. El título de la entrada dice abiertamente lo que pienso: la gente que no sabe ripear audio debería nacer sin manos. Aclaremos para los profanos en la jerga que ripear audio básicamente consiste en extraer digitalmente las pistas de un CD de música para obtener archivos MP3.

Estamos de acuerdo, una respuesta previsible a tan categórica afirmación podría ser de lo más variado: “pues ripéatelos tú y no te quejes” o “encima que es gratis qué más quieres”. Yo no menosprecio el esfuerzo desinteresado de los cutre-rippers pero ser el autor del archivo con más fuentes P2P es una responsabilidad indirecta pues vas a ser la primera opción de muchos usuarios de descarga a la hora de bajar el archivo en cuestión.

Me duelen las manos de corregir las etiquetas ID3 de los archivos MP3 (u OGG) porque o bien están vacías, o bien no tienen bien ubicada la información.

Más grave aún (y chapucero) es ripear todo el disco como un sólo archivo, algo muy “práctico” cuando quieres cambiar de canción.

Algo no muy común pero también algo molesto es ver discos ripeados en el deficiente formato de Windows Media (wma), un formato propietario e innecesario cuya única “popularidad” ha procedido de la inclusión forzosa del reproductor Windows Media en cada copia de Windows (al estilo Internet Explorer).

Por eso quería dar mi dudosa y subjetiva opinión quedara patente para la posteridad: ¡la gente que no sabe ripear debería nacer sin manos!. Y es que al mundo quiero decir: ¡señores!, ¡hay programitas muy eficientes que ripean muy bien en MP3 y OGG, y usan a la perfección la CDDB para que ustedes sólo tengan que darle al botón de ripear!, ¡no es tan difícil!.