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septiembre 2011

Regreso al futuro con un Nokia 8210

Nokia 8210

El Nokia 8210 no ha sido el móvil más resistente que he tenido, porque ese galardón se lo lleva el indestructible 3310, pero sí ha sido mi teléfono móvil preferido de todos los tiempos.

Debido a un período transitorio, éstos días lo estoy volviendo a usar diariamente, y el torrente de recuerdos que tenía con él, se vuelve a materializar.

La ergonomía y lo completo de su menú, fue marca de la casa en todos los Nokia de la “época del blanco y negro”, de hecho, a día de hoy, sólo echo de menos una función que sí tienen los teléfonos actuales, y es la de silenciar una llamada entrante sin colgar (sí amigos, ¡sé que vosotros también usáis esa función!).

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Protagonista de hoy: Stapelia variegata

stapelia

Una de mis plantas suculentas que me llama más la atención por sus flores que por su propio aspecto es la Stapelia variegata, que este año ha pasado su primer verano conmigo, y también su primera floración.

Ésta probablemente sea la penúltima flor de la temporada, y digo probablemente porque puede que el otoño murciano se adelante un poco y no deje a la otra flor que queda por abrir, mostrar sus encantos al mundo.

A pesar de lo que pueda parecer, hay que aclarar que no es un cactus sino una planta suculenta, lo cual me da una idea para una futura entrada sobre parecidos razonables vegetales.

Rusia y sus encantos

masrusia

Que me apasiona Rusia, no es ningún secreto. Realmente mi fascinación abarca desde todo el este de Europa (países balcánicos y bálticos) pero tiene su máximo exponente en Rusia. Me encanta descubrir su pasado, su gente, su cultura (ancestral y contemporánea). Me fascina su gran variedad sus fortísimos contrastes. Es un país que se encuentra tan cerca y tan lejos al mismo tiempo…

Después de maravillarme desde casi siempre la cultura de eurasia y más concretamente de Rusia, y después de haber visitado lo más bonito y significativo de Moscú y San Petersburgo, ansío poder hacer algo más complicado pero igualmente apasionante: viajar por la Rusia desconocida, su parte profunda. Descubrir Kamchatka y Sajalín, visitar algún pueblecito olvidado en algún lugar de Siberia y conocer a sus habitantes, hacer una travesía por la taiga, observar el lago Baikal, montar en el transiberiano y un sinfín de posibles experiencias.