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diciembre 2011

Protagonista de hoy: Adromischus cooperi

adromischuscooperi

Después del género Haworthia, probablemente mi preferido es Adromischus, un género no tan extenso pero también repleto de especies con las formas y colores más curiosos.

En éste caso, un Adromischus cooperi luce sus dotes de modelo en el mini estudio que monté para hacer fotografías a algunos de mis ejemplares. La fotografía es del pasado mes de mayo, y le ha dado tiempo a crecer y a sobrevivir a una lluvia con granizo, pero doy fe de que ahí sigue, con sus hojas rechonchas y moteadas, alegrando orgullosamente mi colección.

Radio Tarifa

radiotarifa

Yo tengo la extraña habilidad de aficcionarme a los grupos de música cuando dejan de estar en activo (un ejemplo: Hechos contra el decoro). En el caso de Radio Tarifa (no confundir con Radio Futura, ex-banda de Juan Perro), siempre los conocí por un tema incluido en el recopilatorio Vox Humana que incluía su preciosa Canción Sefardí, pero no fue hasta hace poco cuando empecé a descubrir el resto de su cuatro discos publicados entre 1994 y 2006.

La mezcla de flamenco, rumba, sonidos árabo-andalusíes y en general de ambos lados del mediterráneo, riman a la perfección con un estilo muy peculiar. Sus canciones tienen una melancolía y un sentimiento que he percibido pocas veces en la música. Particularmente, aparte de la ya mencionada Canción Sefardí, dos de mis canciones preferidas son Sin palabras y Ramo Verde.

Por suerte, Benjamín Escoriza, vocalista de la banda, prosiguió con su carrera en solitario, cuyo estilo no tiene tanto que ver con Radio Tarifa pero continúa siendo un alivio porque su nuevo trabajo, aunque me costó un poco de tiempo hacerme a él, merece tanto la pena que ahora tampoco puedo dejar de escucharlo. Sin duda, mi canción preferida de su etapa en solitario es Niña (lástima, no la he encontrado colgada), de su primer disco de los dos que lleva hasta ahora.

Tanto en solitario como con Radio Tarifa, merece mucho la pena dedicar un tiempo a escuchar tranquilamente a Benjamín Escoriza.

Conversación imaginaria

No hay escapatoria. No se puede ser un vagabundo y un artista, y aún así ser un ciudadano sólido, un hombre sano y honrado. Quieres emborracharte, así que tienes que aceptar la resaca. Dices sí a la luz del sol y a la pura fantasía, así que también tienes que decir sí a la inmundicia y la náusea. Todo está dentro de ti: el oro y el barro, la felicidad y el dolor, la risa de la infancia y la aprehensión a la muerte. Decir que sí a todo y no eludir nada, no trates de mentirte. No eres un ciudadano sólido, no eres un griego, no eres armónico ni el dueño de tí mismo; eres un pájaro en la tormenta. ¡Deja que truene!. ¡Deja que te arrastre!. ¿Cuánto te has engañado?. Una y mil veces, incluso en tus poemas y libros, en los que has jugado a ser el hombre armonioso, el sabio, el feliz, el hombre iluminado. De la misma manera, los hombres que lucharon en la guerra jugaron a ser héroes, mientras que sus intestinos se estremecían. Dios mío, ¡qué pobre mono!, un espadachín en el espejo.

Traducción libre de un texto del tumblr de Suzywire.

Construyendo el nuevo servidor

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Siempre digo que no me meto más en bricolaje, pero al final me colapsa una nueva idea y cuando me doy cuenta estoy buscando mis herramientas. En éste caso, destripando una caja de ordenador para usar su esqueleto en el proyecto de casa para mi nuevo servidor.

El arte de ser minimalista

minimalismo

La primera vez que oí hablar sobre el minimalismo, me vino a la cabeza la música minimalista de Philip Glass o Wim Mertens, y en un segundo pensamiento, algún tipo de corriente filosófica extravagante. Pero cuando pasé de oír a escuchar, comprobé que no era ni una cosa ni la otra y que es de hecho más bien un compendio de pensamiento y modus vivendi que se basan en la eliminación de lo superfluo para disfrutar de lo verdaderamente importante, el respeto por los demás y el entornola sostenibilidad en su más amplio significado… a fin de cuentas, es ponerle un nombre a un conjunto de valores que de por sí se muestran como lógicos y evidentes, nada más lejos de lo místico o mágico, nada más cerca de lo puro y lo real.

Concretamente, «El arte de ser minimalista» que da título a ésta entrada, es un libro electrónico escrito originalmente por Everett Bogue, autor del ya extinto blog Far Beyond the Stars, que a su vez tuvo a bien traducir Valentina Thörner, que escribe en su blog Valedeoro.

El libro se puede descargar gratuitamente de ésta página y tiene una gran facilidad de lectura para convencidos, curiosos o escépticos. Sin duda, se deja leer en una tarde cómodamente y no le falta ni le sobra ni una coma. Además, gracias a éste libro y a los blogs de Valentina y Everett, descubrí, tirando un poco de la cuerda, muchos blogs interesantes relacionados directa o indirectamente con éste tema, como Choco BudaAnálisis realista, o Una vida sencilla.

Ya desde el subtítulo del libro ‘Cómo dejar de consumir y empezar a vivir’ se comienza con un contenido muy directo y sintetizado que repasa cuestiones de la vida cotidiana y personal que probablemente merece la pena cuestionarse como el uso real que le damos a las posesiones, la necesidad que tenemos de las mismas, el valor real de las cosas, el tiempo que le dedicamos a cada cosa… y se aventura incluso en los aspectos no tan materiales, que también nos pesan, como un trabajo que no nos gusta o una situación personal lastrante.

Sin duda una obra de referencia que yo aconsejaría a cualquier persona que cultive el placer de enriquecerse interiormente, que busque lo esencial o simplemente persiga depurar una vida contaminada de insatisfacciones.