
Un año que comienza con viajes, tatuajes, libros y gatitos, no puede ser un mal año. Y así ha empezado 2026, brindando por el cambio de año en alguna parte del barrio de La Boca, en Buenos Aires, siendo así el segundo año nuevo que paso fuera de España. Ha sido un viaje inevitablemente turístico, pero sobre todo profundamente personal por varias razones; porque la mera existencia de esta aventura está relacionada con la profunda evolución personal que he vivido durante 2025, y por conocer una parte importante de la vida de mi pareja en la ciudad que la vio nacer y crecer.
Conocer diferentes e imprescindibles barrios de la capital fue uno de los leit motiv del viaje, descubrir la gastronomía y maravillarme con sus librerías fue inolvidable, pero sin duda, hubo mucho más. La visión exploradora visitando Tigre y las islas de su delta, o cruzar la desembocadura del río de La Plata en barco para pasar unos días conociendo Uruguay fueron la culminación exploradora del viaje, pero hacerme un nuevo tatuaje, con la añadidura improvisada de un segundo tatuaje aún más personal y la adopción de una gatita de la que me enamoré profundamente, marcaron la impronta más personal y emocional del viaje.


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