Estambul es una ciudad que embriaga a cualquiera que la visite, sea cual sea el motivo del viaje. Yo tengo la suerte de contar que he vuelto de mi segunda incursión a esa ciudad, de pasar unos días de relax con nochevieja como guinda. Sea como sea, la puerta de Asia nunca decepciona, siempre me deja con ganas de más, y siempre es el escenario místico de recuerdos imborrables.


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