Hace más o menos un mes leí una entrada sobre el calor en verano en x4duros, un blog que sigo con mucho interés desde hace un tiempo. Me sirvió de plena inspiración ya que hacía tiempo que quería escribir algo sobre el tema porque tiene que ver con varias de mis inquietudes en éstos momentos:

Ésta planta de carnosas y vellosas hojas que ha posado grácilmente para mi cámara es un ejemplar muy joven de Kalanchoe tomentosa.
Lo compré en Cádiz el mes pasado durante un pequeño viaje porque estoy inaugurando la costumbre de traerme conmigo una planta como recuerdo de cada sitio que visito. Preferentemente una planta crasa o un cactus, que son los tipos de plantas que más me gustan.
Éste Kalanchoe tomentosa es el primer ejemplar que os presento de mi recientemente retomada colección de plantas crasas, que son una pasión de la que he hablado poco o muy poco por aquí, cosa que sin duda cambiará en el futuro.

En los pasados 28-29 de Junio y 5-6 de Julio he estado realizando un curso intensivo y presencial de iniciación sobre el programa Blender. Los que me conocen o me siguen desde hace tiempo harto sabrán que llevo años queriendo arrancar con este programa pero siempre ha sido el único que no he podido aprender por mis propios medios, así que hasta Valencia he tenido que irme para ver si el tener a una persona humana delante explicándome las cosas servía de empujón definitivo para introducirme de lleno en esta herramienta.
El curso lo realicé en la academia técnica Ensenyem, y si me preguntan si ha merecido la pena hacer dos viajes Murcia-Valencia para recibir un curso intensivo, la respuesta es un rotundo sí. Porque me parece un precio justo para ser el único centro presencial que realiza cursos intensivos de Blender con regularidad y encima percibí bastante sensibilidad con el software libre.
A pesar de ser un curso de iniciación, el segundo día ya hice mi primera animación (se puede ver una captura del proceso en la imagen de arriba), que aunque no era más que una pelota ridícula con ojos que saltaba hacia adelante, me llenó de orgullo y satisfacción (leer al estilo monárquico).
Poco se puede decir ante algo como ésto. Aunque vivas siete veces menos que yo, sabes que siempre te recordaré como si fueras eterno.

Ésta foto es especial por dos motivos: el primero es porque muestra una buena amiga que he vuelto a ver después de muchos, muchos años y el segundo es que tiene la magia especial de ser la última foto que tiene como soltera sin traje de novia.
Apenas una hora y media después, se convertía en una feliz mujer casada, a la que le deseo sin duda lo mejor que le pueda dar la vida.
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