
Cuando pienso que mi último proyecto relevante, el cortometraje animado «El exorcista de la sanidad pública» fue publicado a mediados de 2024, que ese mismo año ya había comenzado una suerte de «huida» de la creación digital a un nuevo universo donde el diseño se hizo tangible, continuando por una apuesta total por los proyectos analógicos en 2025, no puedo negar lo evidente. Es cierto que el título puede resultar engañoso, porque estoy hablando solamente de lo digital, y de alguna manera, sigo considerando arte los proyectos que estoy llevando a cabo en la actualidad, pero sigue siendo igual de cierto, que en el contexto actual, algo murió.
El contexto actual abarca la evolución a nivel personal que acabo de describir, pero también, y no menos importante, la evolución del mundo y la sociedad, y es que ni el más rebelde de los espíritus puede negar el tsunami que ha representado la irrupción de la inteligencia artificial. ¿La IA hace que mis proyectos pierdan valor? ¿Me siento reemplazado y prescindible? A nivel personal, no lo creo, pero es innegable que ha cambiado las reglas del juego en todos los estratos, no solo en el desarrollo sino también en la percepción de un resultado, incluida la mía propia. Y quizás, además, también haya sido el acicate para un cambio que se venía gestando en paralelo, y que hoy en día ya siento irreversible.
Nunca diré nunca, pero no tengo previsto realizar más proyectos digitales, y ya estoy inmerso en una etapa totalmente nueva donde estoy aprendiendo a gran velocidad a sumar todo tipo de técnicas de fabricación con todo el bagaje que acumulo como diseñador. El resultado de esa suma es una cantidad de proyectos y de ideas que solo encuentran el embudo de mi tiempo disponible, y cuyos progresos estoy compartiendo en Groundy Crafter, mi nueva faceta de diseñador de la que ya he hablado por aquí.
Así que sí, sigo creando, y esto no cambiará nunca mientras tenga los medios, y sí me sigue interesando hacer arte, pero mi arte ahora se expresa en un plano totalmente diferente, aunque inevitablemente conserve mi mismo sello personal. Los cortometrajes con Benito y otros proyectos como Barcelona 1977 o La naturaleza invadió el claustro de la catedral, dieron paso cajitas para pulseras o proyectos ambiciosos como el escritorio en el que aún estoy trabajando y que espero acabar en esta primera mitad de año. Sea como sea, estoy compartiendo esta nueva etapa en @groundycrafter y en la web que pronto voy a desarrollar para esto.


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