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Permacultura

La gran experiencia de compostar en casa

gusanicos

Uno de los hábitos más gratificantes que he adoptado últimamente en mi vida es el reciclaje de gran parte de mi basura orgánica, proceso que se conoce como compostaje. Por un lado, convierto de manera casi desatendida la basura en compost para el jardín y el huerto, y por el otro doy un paso más en el camino hacia una vida más sostenible y coherente con mis principios.

Tengo que agradecérselo a la maravillosa Eisenia fetida, más comúnmente conocida como lombriz roja. Este bichito es totalmente limpio, inoloro, no transmite enfermedades, autoregula su población según la cantidad de recursos, y además cada día puede ingerir el equivalente a su propio peso, por lo que transforma la basura de manera rápida. Se alimenta de materia orgánica en descomposición, transformándola en el mejor abono posible para huerta y jardín, tanto en forma líquida (lixiviados, para diluir en el riego) como en forma sólida (para mezclar o añadir a la tierra). Continue Reading

Cosechando zanahorias

zanahorias

Este es solo parte del resultado de mi primera cosecha de zanahorias, mi gran apuesta para mi primera temporada con cultivos de invierno. No tienen un gran tamaño porque las sembré muy juntas y no hice demasiado repicado, pero son 100% ecológicas y están dulces como el caramelo.

La cosecha ha sido producto de dos cajas de fruta haciendo de improvisadas macetas, y como digo, no han alcanzado su máximo tamaño, pero creo que la próxima temporada se puede mejorar haciendo un mejor repicado para que queden más separadas. Además, al haber crecido tan juntas, pronto la maceta se llenó de un espeso bosquecillo que solamente permitía ver la tierra apartando las hojas con las manos, así que no estoy seguro de que hayan recibido el mejor riego.

Creo que, independientemente del lugar donde se viva, la experiencia de cultivar el propio alimento es una experiencia insustituible para la madurez de cualquier persona y su entendimiento del mundo.

El proceso de cosecha fue todo un nirvana, aunque no fuera un huerto sino las macetas de una terraza, todo era embriagador, desde el fresco y dulce olor de las hojas, hasta el mismo proceso de sacarlas de la tierra. Es un momento de intimidad con la naturaleza, como un largo flirteo que comienza con la siembra y finalmente llega al zénit con una satisfactoria recolección.

La alegría de cultivar

Brotes de zanahoria

Brotes de zanahoria

Hace varios meses que la convergencia de varias inquietudes me llevó a iniciarme en la aventura de cultivar alimentos. De momento es como lo he llamado: cultivar alimentos, y no agricultura o autosuficiencia (ya me gustaría) como manera de simplificarlo, ya que es simplemente una pequeña aventura de aprendizaje, más que un cambio en el modo de vida, aunque ¡nunca se sabe!

Los pequeños brotes protagonistas de la foto son futuras plantas de zanahoria nantesa (Daucus carota) que, junto con el perejil común (Petroselinum crispum), los puerros (Allium ampeloprasum) y la lechuga cuatro estaciones (Lactuca sativa) completan las especies que he decidido cultivar para esta temporada de otoño. Las plantitas de zanahoria que apenas todavía muestran los cotiledones, apenas tienen un par de días de vida, y casi a continuación, simultáneamente, ha comenzado a nacer el perejil y los primeros brotes de puerros, que los he plantado con mucho retraso y espero que la especial climatología murciana juegue a mi favor.

Y titulo a este pequeño relato «La alegría de cultivar» porque realmente, aparte del valor del aprendizaje y la experimentación, es una actividad que aporta calma, como un omeprazol natural para la mente ulcerosa y siempre apresurada de la vida moderna; porque hace recuperar sensaciones extrañas y reconfortantes de la niñez, como cuando me sorprendo todas las mañanas asomándome a la terraza, a comprobar si han salido ya los primeros brotes, si han crecido nuevas plantas, o si han asomado ya el segundo par de hojas.