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Pensamiento

Mi biblioteca bonita

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Los libros han estado ligados desde siempre a mi vida de una manera u otra. De pequeño tuve la suerte de crecer en una casa poblada con numerosos libros de todo tipo todo el tiempo al alcance de la vista y la mano, desde enciclopedias hasta clásicos de la literatura universal. Sin duda era (y es) el caldo de cultivo perfecto para crear un futuro lector.

Durante mi niñez y juventud leía sobre todo novelas y cuentos, aunque también devoraba libros divulgativos sobre los temas que me iban interesando sucesivamente (animales, minerales, geografía, música, etc.) por lo que es de esperar el gran volumen de libros que he ido acumulando a lo largo de los años, sin contar las largas horas que he pasado en la biblioteca pública. Continue Reading

Qué diferente era una infancia con Pequeño País

Hace mucho tiempo que me apetecía escribir sobre este tema. Es cierto lo mucho que sorprende alcanzar una edad, y darse cuenta de lo diferente que es una infancia hoy en día, a la infancia que tuvo uno. Estoy hablando de Pequeño País, el suplemento juvenil que daba color cada domingo a mis años de infancia e incipiente juventud.

Cuando hablo de lo diferentes que encuentro ahora las cosas, lo digo en el sentido de los temas, el tipo de personajes, la profundidad de los mensajes, la clase de reclamos y coleccionables y un sinfín de cosas que me hacen recordar que hubo un tiempo en que existía un entretenimiento de calidad para los más pequeños, divertido y a la vez insospechadamente enriquecedor y en muchas ocasiones incluso educativo. Son cosas de las que solamente me he dado cuenta al echar la vista atrás, y verlo todo con distancia. Continue Reading

Un mes sin azúcar (refinado)

Durante el pasado mes de noviembre decidí afrontar uno de tantos retos personales que me propongo esporádicamente, nada menos que eliminar totalmente durante 30 días el azúcar refinado. Parece a priori un reto vacío de revista femenina, pero tiene mucho sentido si se es consciente de todo lo que rodea al azúcar refinado en la alimentación. Además, a pesar de que la elección del mes lo ha hecho coincidir casualmente conel día mundial de la diabetes, este no deja de ser un hecho simbólico bonito. Continue Reading

Historias de la huerta (II): El Reguerón

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Un paseo no planeado por el margen del canal del Reguerón me inspiró para retomar mi sección de historias de la huerta, sobre todo al calor de la preocupación que siento por la huerta de Murcia, constantemente amenazada, y actualmente aún más, por los gobiernos municipal y autonómico.

El camino está mucho más cubierto de vegetación que la última vez que paseé por esta zona, tanto que apenas queda un pequeño hilillo de tierra por el que guiar las ruedas de mi bici, y con tanta y tan salvaje vegetación alrededor, que mis guantes y rodillas acabaron manchadas de verde.

En esta ocasión, el paseo fue mucho más lento de lo acostumbrado, incluso para ser ocioso, pues el leitmotiv de mi cabeza era un constante ¿durante cuánto tiempo podré seguir disfrutando de este paisaje antes de que acaben con él? Continue Reading

Ahora que vuelvo a la bici

Seguramente la primera pregunta que se harán los cuatro lectores de este blog es ¿vuelve? ¿es que alguna vez la dejó? La respuesta corta es «no exactamente». La respuesta larga viene a continuación.

Hoy día, hace algo más de un año que una serie de circunstancias me llevaron a adquirir una moto. Por entonces hacía más o menos un año que lograba la licencia y las circunstancias lo favorecieron. Tal y como lo veía en aquel momento, una moto de cilindrada media tenía las ventajas de una bicicleta como la facilidad para moverse y aparcar, y las de un coche como la distancia capaz de cubrir. La historia de amor de acelerar con el puño duró más o menos 11 meses, y no acabó por aversión a la moto sino por amor incondicional a la bici.

Realmente, esta es la segunda vez que «vuelvo» a la bici, pues cuando tuve mi primer coche me consagré a él. En esa primera ocasión el abandono duró dos años y acabó conmigo volviendo con más fuerza que nunca. Al final, todo me lleva a la bici, es mi vehículo, es el vehículo. Continue Reading

Pensar o vivir fuera de la caja, cambio de paradigmas

 

flowercillaPensar fuera de la caja es una traducción literal de la expresión en inglés «think outside the box», que es una metáfora que significa pensar diferente, de manera no convencional o desde una nueva perspectiva. Y este post trata de precisamente de las inspiraciones más importantes que he encontrado al respecto durante el último año. No obstante, los últimos doce meses, por alguna razón, han sido enormemente fructíferos para mí a nivel de lecturas, recopilación de ideas y descubrimientos audiovisuales, y que creo que merecía mucho la pena expresar los que me han parecido más importantes.

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Personas que me inspiran

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A lo largo de los años que llevo buceando en esto de la blogosfera (¡qué anticuada parece ya esa palabra! ¿No?) he ido tejiendo una lista de blogs favoritos que siempre sigo con regularidad gracias a mi lector RSS de turno (actualmente Feedly).

Todos los que decido añadir a mi lector me despiertan interés, pero un cierto número de autores, puedo decir, que además de proporcionarme información y entretenimiento, me inspiran. Más allá de lo meramente interesante de sus contenidos, lo hacen por su manera de enfocar las cosas, y por su manera de vivir y de pensar. Sin ningún orden en particular, os cuento quiénes son algunas de las personas que más me influyen en la red hoy día.

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Estimulante clima preotoñal

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Una de las épocas del año que más me gustan, estacionalmente hablando, es la transición de los últimos días del verano al débil e incipiente otoño de Murcia. En esta región, es la época de las lluvias y las tormentas, de los días en los que aún hace calor durante el día, pero comenzamos a dormir con la ventana cerrada por la noche. Es «el veranillo del membrillo», como se dice aquí.

Salir a la terraza, respirar el aire húmedo, y hacer un repaso minucioso de rigor a cada planta del jardín, es mi rutina más placentera de los días de lluvia.

Escritos para desocupados

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Escritos para desocupados es uno de los libros más inspiradores que he leído últimamente. Me gusta mucho el estilo de escritura de Vivian Abenshushan, su autora, que convierte un denso ensayo de 300 páginas en un manjar para el cerebro y un exquisito pasatiempo.

Descubrí este libro el pasado mes de agosto a través de Yorokobu, una de mis lecturas online predilectas. El nombre del artículo era revelador: «Mate a su jefe», que parafraseando uno de los capítulos de del libro, presentaba la obra a través de una oportuna e ilustrativa entrevista a su autora.

La buena noticia es que la autora, fiel a sus principios (los cuales admiro) decidió poner el libro en libre descarga en la web Escritos para desocupados (ahora mismo no está online, no sé por qué), y la no tan buena es que el único formato disponible era el PDF preparado para impresión, porque habría sido una gozada poder leerlo en un formato como el epub.

Recordando la definición con la que se describe el propio libro, «Escritos para desocupados es una colección de ensayos breves, vagabundos y heréticos, entregados abiertamente al proselitismo de una nueva forma de vida: la vida ociosa».

Y para reafirmarme en admiración por este libro, apenas me basta recordar uno de sus párrafos más citados:

¿Siente usted que trabaja cada vez más y tiene cada vez menos (tiempo, dinero, deseo, ímpetu)? ¿Cree que sus vacaciones son demasiado cortas o demasiado caras o demasiado aburridas? ¿Ha sentido, al menos una vez en la vida, el deseo de llegar tarde al trabajo o de abandonarlo antes de hora? ¿Es usted un trabajador autónomo (un free lance) y cada mes su vida pende de un hilito? ¿Ha pensado que las horas que tarda en desplazarse al trabajo y en regresar a su casa podría emplearlas en hacer el amor? ¿Aborrece a su patrón? ¿Cuántas veces le ha ocurrido que, incluso estando fuera del trabajo, sólo puede pensar en el trabajo? ¿Sospecha usted que aun si trabajara los domingos nunca tendrá una vivienda propia? ¿Cuántas veces ha deseado estampar en la cabeza de su jefe el recibo de su salario? ¿Desea abandonar su empleo pero teme dar un salto al vacío o quedarse sin jubilación? ¿Se pregunta si tiene remedio todo esto? ¿Qué puede hacer? ¡Pare de sufrir! MATE A SU JEFE: RENUNCIE.

Semejante párrafo puede sonar a apología del desorden y la anarquía, o un llamamiento a la destrucción de la ¿armonía? del sistema que conocemos, pero merece la pena bucear en sus páginas. Me tomé mi tiempo para leerlo, casi haciendo honor al argumentario del propio libro, porque quise reservarle las mejores horas de mi tiempo libre, que hoy día son bastante escasas, y es de los pocos libros que al acabarlos me dejan con ganas de más. No es que leerlo haya supuesto una epifanía personal ni que haya tomado su contenido como nueva doctrina, pero es sin duda una obra que rompe el grueso cristal que muchas veces nos separa de la realidad (sí, la de verdad).

Escritorio elevado: ¿y por qué no?

¿Y por qué no? Ese fue el primer pensamiento que me vino a la cabeza después de leer el artículo Escritorios elevados, trabajar de pie contra el sedentarismo, del siempre inspirador blog Faircompanies.

Lo más curioso de todo es que la lectura de este interesante artículo aparece en el mejor momento, puesto que llevo semanas planificando una inminente reforma de mi espacio de trabajo, y hay una serie de puntos que me han llamado especialmente la atención.

«Existe, según varios estudios, una correlación entre permanecer la mitad del día sentado y dolencias relacionadas con el sedentarismo y los hábitos poco saludables: sobrepeso, obesidad, riesgos cardiovasculares, diabetes, hipertensión, estrés, depresión y hasta una docena de tipos de cáncer.»

Esto resulta curioso porque como también menciona el artículo, sentarse demasiado, atrofia la capacidad del cuerpo de producir lipasa y lipoproteinlipasa, encimas encargadas de procesar la grasa, y además, el ejercicio regular y un peso normal no contrarrestan los perjuicios de la vida sedentaria.

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