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Jardín

Uno de mis lithops florece por primera vez

lithops

Mientras en mi terraza con macetas (a la que me gusta llamar mi jardín) la mayoría de los ejemplares florecieron durante la primavera y algunos otros rezagados durante el verano, una de mis parejas de lithops me sorprende con una repentina floración otoñal.

Los lithops se conocen vulgarmente como ‘plantas-piedra’, y tengo tres especies. No es mi género predilecto pero siempre me ha gustado tener al menos un ejemplar en mi jardín. Esta anécdota además es una pequeña historia de éxito porque además de nunca haber sabido mantenerlos durante mucho tiempo, menos aún había visto una floración de uno de mis ejemplares.

Así que ahí está, diminuta, como la planta de la que procede, con un intenso color amarillo y abriendo sus pétalos cada mañana durante ya casi una semana. Merecía la pena pararse a contarlo.

Una hoja menos, una planta más, 18 meses después

kalanchoebeharensis

Hace más o menos año y medio, escribía sobre cómo estaba gestando una nueva planta de Kalanchoe beharensis desde de una hoja partida.

Su protagonismo hoy es doble, en primer lugar por ser protagonista de esta interesante historia de reproducción, y en segundo lugar, por tratarse además de una de las especies de mi jardín a las que más cariño tengo. Su ‘padre’ es un majestuoso ejemplar de K. beharensis que supera el metro de altura y ya porta en su parte más alta unas enormes y afelpadas hojas, y es uno de los orgullos de mi terraza.

El aspecto del ‘hijo’ dieciocho meses después es el que muestra la imagen, un bonito ejemplar cuyas hojas empiezan a abandonar la tonalidad oscura y forma redondeada característica de los recién nacidos, para adquirir la forma triangulada y grisácea de los ejemplares desarrollados.

Operando mi cactus a corazón abierto

De vez en cuando las historias tienen final feliz. Una de esas historias es la de uno de mis cactus, que contrajo hongos hace tres años y me obligó a realizar una operación de emergencia para salvarlo.

Lo que me motiva a escribir esta historia es que ha florecido por primera vez en los tres años que han transcurrido desde su intervención. ¡Y tanto que ha florecido, me ha regalado seis efímeras aunque preciosas flores!

Es por eso que merece la pena desempolvar las fotografías que realicé durante la ‘operación’ y mostrar su envidiable estado después de todo este tiempo.

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Las flores al sol

mamillaria_big

Tarde o temprano era necesario salir afuera y encontrar una mamillaria coronada de flores, para recordar que ya es primavera y te lo estás perdiendo.

Mi colección de haworthias

Haworthia

Después de haber conseguido las últimas incorpraciones en el mercado de las flores de Amsterdam el pasado verano, son ya una veintena los ejemplares que conforman mi pequeña familia de haworthias, que sin duda mi género de plantas preferido. Una buena idea antes de acabar el año es combinar la fotografía y la jardinería en una sesión de estudio donde una por una, mis haworthias han ido pasando por el plató que es mi sofá, para su primer álbum fotográfico oficial.

El resultado de la sesión quedará para la posteriordad a continuación:

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Protagonista de hoy: Sedum album

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El género Sedum no es de mis favoritos entre las plantas suculentas pero tengo un ejemplar de Sedum album (o Sedum Coral Carpet más coloquialmente conocido) que se ha ganado un cariño especial gracias a sus diminutas hojas, su aspecto delicado y su gran capacidad para tapizar superficies de tierra.

Sus tallos frágiles y su gran capacidad para desarrollar raíces aéreas me proporciona constantemente esquejes con los que estoy empezando a tapar la tierra de mis macetas más grandes, y resulta una ‘guarnición’ ideal para muchas de mis macetas.

Primera floración de mi Chamacereus silvestrii

chamacereusfloracion

Es probable que la  mayoría de las personas ajenas a la jardinería no entiendan el acontecimiento que supone la floración de un ejemplar. Pero para un apasionado de las plantas del desierto y los cactus como es quien escribe, el momento en que descubro un indicio de posible flor (en forma de capullo) inaugura una cadena de días en los que el ritual al llegar a casa es comprobar el estado de la futura flor.

Los primeros días están repletos de dudas: «¿será en realidad un brote y no un capullo?», «parece que no crece, ¿prosperará la floración?», «estos últimos días han bajado las temperaturas, ¿habrá paralizado eso la floración?». Los días intermedios me sorprendo haciendo apuestas conmigo mismo sobre el día exacto que abrirá la flor, hasta que finalmente, los últimos días miro inquieto e impaciente el capullo, oyendo dentro de mi cabeza siempre el mismo mantra: «ya está casi a punto, si hoy no ha abierto, mañana ya seguro…». Hasta que por fín un día me asomo y descubro la flor abierta, luminosa, coqueta… Y me pregunto cómo ha podido estar tantos días gestándose y de repente, de la noche a la mañana, desplegar semejante abanico de soberbia belleza.

Si la floración ya de por sí es un bonito ritual primaveral, es aun más excitante cuando es primeriza, pues, las tres preciosas flores rojas de la fotografía corresponden a la primera floración de mi Chamacereus silvestrii, que ya se puede considerar completamente adulto y más que orgulloso, porque la floración promete ser abundante. Atrás quedaron dos años de juventud cactácea, en los que ha crecido considerablemente.

Una hoja menos, una planta más

kbeharensis

Una de las cosas que más me fascinan del mundo vegetal con respecto al animal es la increíble variedad de mecanismos de que disponen para reproducirse. Entre ellos, hay algunos que resultan sorprendentes incluso dentro del propio mundo vegetal.

Algunas plantas crasas (por ejemplo muchas pertenecientes a las crasuláceas) son capaces de reproducirse a partir de una hoja caída. La forma es simple: una hoja de desprende y al caer en la tierra, si su base está lo suficientemente cerca de la tierra (o incluso sólo la humedad), empieza a desarrollar raíces y un pequeño brote.

El caso de algunos kalanchoes como el K. beharensis de la foto es aún más curioso entre lo curioso, porque puede producir brotes nuevos con raíz a partir del nervio central de una hoja partida o fisurada, pudiendo esto suceder incluso cuando la hoja aún no se ha desprendido de la planta madre.

Un día de mucho viento la maceta de mi Kalanchoe beharensis volcó, y una semana más tarde encontré la mitad exterior de la hoja partida en el suelo, engendrando los pequeños «bebés» de planta de la foto, y me fue completamente imposible resistirme a plantarlos.

Aeonium púrpura en plena exhibición

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Aunque en el frío otoño, durante su período de reposo, muestra un aspecto escuálido, mi impaciente Aenoium arboreum var. atropurpureum no espera a la primavera para desplegar sus encantos. Sus hasta entonces atrofiadas rosetas se extienden y sus hojas adquieren el característico color de vino tinto de esta variedad. Todo un espectáculo al que ninguna foto puede hacer justicia

Protagonista de hoy: Haworthia koelmaniorum

haworthiakoel

Con este joven ejemplar de Haworthia koelmaniorum me estrené en el hábito de comprar plantas vivas en tiendas especializadas de Internet. Esta concretamente venía de la recomendable tienda alemana de Eden Plants, especializada en suculentas y cactus).

Aunque diga de mí mismo que colecciono haworthias, en realidad no es que aspire a tenerlas todas (habrá como 80 especies) pero es mi género favorito y me ha insipirado para llegar a acumular unos doce ejemplares distintos.

La H. koelmaniorum, con su pequeño porte, su tono ocre y su piel de reptil, es una de las más extrañas y fascinantes de mi ‘colección’.