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Jardín

Mi familia de adromischus

Adromischus cooperi

Adromischus cooperi

Hace poco me sorprendí recordando una entrada que escribí hace seis años sobre mi familia de haworthias, para la cual hice una galería fotográfica. Pensé con melancolía que algunas de ellas ya no están conmigo a causa de enfermedades o plagas (los dos últimos años han sido especialmente malos) y celebré con satisfacción que algunas supervivientes aún permanecen, de las cuales algunas llevan más de diez años conmigo.

Dado que Adromischus es mi segundo género favorito, ellos también merecen sus cinco minutos de gloria en este rincón desde el que quedarán todos inmortalizados para siempre, ya que además, casualmente están en todo su esplendor, floreciendo casi todos ellos. Continue Reading

Protagonista de hoy: Euphorbia obesa

Euphorbia obesa

La Euphorbia obesa es una de las plantas que tuve en el pasado y que tenía muchas ganas de recuperar para mi jardín actual. Hace más o menos un año tuve la suerte de encontrar un pequeño ejemplar en bastante buen estado y no dudé en adoptarlo.

A pesar de su habitual lento crecimiento, en este último año ha engordado quizás un centímetro de diámetro y no podría presentar mejor aspecto de cara a esta primavera.

Al igual que ocurre con otras euphorbias como la E. candelabrum, mucha gente piensa que es un cactus, cuando es en realidad una planta suculenta que ha adoptado una morfología similar a la que poseen las cactáceas, y este parecido tiene su máximo exponente en la Euphorbia obesa gracias a su forma casi esférica y su ausencia de hojas.

Primera floración de mi cactus “nudista”

Astrophytum myriostigma var. nudum

Primera floración de mi Astrophytum

Para alguien como yo, la primera floración de un cactus que ha crecido casi toda su vida contigo, es como para un padre ver a su hijo gatear por primera vez, aunque en este caso, quizás el ejemplo más adecuado y literal sería cualquiera que representara el inicio de su madurez sexual.

Este señor cactus que me regala su primera flor amarillo pálido es un Astrophytum myriostigma var. nudum, una variedad sin espinas del A. myriostigma común, de ahí el apelativo cariñoso de cactus nudista.

El Astrophytum cuando llegó a casa

Dada mi tendencia a registrar y documentar casi todo lo que ocurre en mi vida puedo constatar que llegó a mi jardín en enero de 2011, siendo apenas un bebé cactus en su maceta de 5.5cm con fibra de coco, para mudarse muy pronto a la maceta de terracota de 11cm que aún ocupa.

Tras más seis años de lento desarrollo, ya habían pasado varias semanas desde que comenzó a avisar que su momento de madurez cactusera era inminente, y una calurosa tarde de domingo decidió abrir al sol los pétalos de su primera flor.

Protagonista de hoy: Polygala myrtifolia

Polygala myrtifolia

Este pequeño arbusto es uno de los nuevos miembros de mi jardín desde hace pocos meses. No soy muy dado a dar protagonismo a las plantas no suculentas de mi jardín, pero de alguna manera me enamoré de este arbusto tan propenso a la floración, tan resistente, y tan adaptado al clima mediterráneo.

Esta planta se llama Polygala myrtifolia, o vulgarmente conocido como lechera del Cabo. Lo descubrí por primera vez en el jardín de una finca, y estuve unos cuantos meses tratando de averiguar su nombre sin éxito, hasta que finalmente encontré una maceta durante una visita a un vivero, y pude identificarla gracias a su etiqueta. Por supuesto, no solo la identifiqué. Además, me llevé un ejemplar, que  hoy luce espléndido en la terraza en su primera gran floración, gracias a la siempre precoz primavera murciana.

Protagonista de hoy: Kalanchoe orgyalis

Kalanchoe orgyalisNo es ningún secreto la pasión que tengo por las plantas suculentas, y en especial a tres géneros, que son Haworthia, Adromischus y Kalanchoe. De estos últimos me encantan las especies grandes como el K. beharensis o en este caso el K. orgyalis, que todavía no había presentado aquí.

El de la foto es un ejemplar que reproduje a partir de otro más grande, pero que actualmente no es tan bonito porque tuve que cortarle varios tallos centrales tras una helada. Es una especie poco común en la zona donde vivo, pero se adapta muy bien, y sus hojas duras y bicolor (ocre en el haz y verde grisáceo en el envés) le dan una personalidad especial, sobre todo cuando alcanza cierto porte.

La gran experiencia de compostar en casa

gusanicos

Uno de los hábitos más gratificantes que he adoptado últimamente en mi vida es el reciclaje de gran parte de mi basura orgánica, proceso que se conoce como compostaje. Por un lado, convierto de manera casi desatendida la basura en compost para el jardín y el huerto, y por el otro doy un paso más en el camino hacia una vida más sostenible y coherente con mis principios.

Tengo que agradecérselo a la maravillosa Eisenia fetida, más comúnmente conocida como lombriz roja. Este bichito es totalmente limpio, inoloro, no transmite enfermedades, autoregula su población según la cantidad de recursos, y además cada día puede ingerir el equivalente a su propio peso, por lo que transforma la basura de manera rápida. Se alimenta de materia orgánica en descomposición, transformándola en el mejor abono posible para huerta y jardín, tanto en forma líquida (lixiviados, para diluir en el riego) como en forma sólida (para mezclar o añadir a la tierra). Continue Reading

Protagonista de hoy: Adromischus herrei

aherrei

Adromischus herrei

En este espacio he hablado mucho de haworthias, mi género predilecto de suculentas, pero muy poco del género Adromischus, mi otro gran preferido. Adromischus es un género de la familia Crassulaceae, que tiene formas, tamaños y colores fascinantemente extraños y variados. Entre las ocho especies que tengo ahora mismo en mi jardín actualmente, Adromischus herrei (en realidad Adromischus marianae var. herrei, al ser una de las dos subespecies de A. marianae) es una de mis joyas de la corona.

Durante mucho tiempo anduve detrás de un ejemplar de esta especie, y finalmente lo logré hace un año. Hoy forma parte de mi pequeña familia de adromischus, y espero que durante mucho tiempo más.

Estimulante clima preotoñal

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Una de las épocas del año que más me gustan, estacionalmente hablando, es la transición de los últimos días del verano al débil e incipiente otoño de Murcia. En esta región, es la época de las lluvias y las tormentas, de los días en los que aún hace calor durante el día, pero comenzamos a dormir con la ventana cerrada por la noche. Es “el veranillo del membrillo”, como se dice aquí.

Salir a la terraza, respirar el aire húmedo, y hacer un repaso minucioso de rigor a cada planta del jardín, es mi rutina más placentera de los días de lluvia.

Protagonista de hoy: Haworthia tessellata

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Es una de las haworthias más especiales de mi colección, y aunque ya tuvo una pequeña aparición, se merece sin duda una entrada propia.

Como el resto de sus compañeras, pide poco y da mucho, y además, posee ese característico y bello dibujo en sus hojas que la diferencia de las demás. Como además tiene mucha facilidad para reproducirse, tengo una gran familia de ellas repartida en varias macetas, aparte del ejemplar de mi colección, que aparece en la imagen.

Con la inminente llegada de la primavera, tengo la intención de retomar esta serie de mini artículos, que dan el protagonismo que se merecen cada una de las plantas de mi jardín.

Mi peyote recién nacido

minipeyote

Ese puntito color verde de apenas un par de milímetros es un cactus recién nacido, mi primer cactus nacido desde una semilla. Este feliz acontecimiento no fue algo premeditado sino que ha sido producto del azar y el tiempo. Un día retiré el fruto ya seco con las semillas que produjo la floración de uno de mis Lophophora williamsii (peyote para los amigos) y esparcí sus semillas por la tierra. Fue tan poca la fe con la que hice esa siembra que ni me tomé la molestia de enterrarlas en el sustrato de una maceta nueva, simplemente las tiré encima de la tierra de la planta madre con un “quién sabe” en la cabeza.

No recuerdo cuánto tiempo pasó desde eso, probablemente casi un año, pero el hecho es que la semana pasada, por casualidad, durante el riego, reparo en un pequeño punto verde en la tierra, y ahí estaba, mi primer cactus nacido de semilla, nacido de la casualidad y luchando contra mi ausencia de esperanza.

Y al final todo esto me lleva a pensar que, ciertamente, es inevitable acabar fantaseando con que estas cosas también ocurren en el resto de circunstancias de la vida.