Mi relación de amor con el café

La historia de amor que vivo con el café es relativamente reciente, y no ha nacido a través de un cauce previsible. Soy consumidor de café desde siempre, sin embargo, no comencé a tener una verdadera curiosidad hasta que abrazar el zero waste me llevó a incorporar hábitos de vida enfocados a reducir al máximo el residuo que generan mis hábitos cotidianos. Y son esos hábitos los que me llevaron casi sin darme cuenta a la senda del buen café.

Y es curioso el cauce porque hubiera sido más predecible aterrizar a través de cierto espíritu sibarita, pero una de las sorpresas más gratas en mi camino hacia una vida cada vez más sostenible, es este camino, y el camino hacia un buen café, eran y son increíblemente paralelos.

Comencé a sopesar la idea de comprar una cafetera italiana por su simplicidad, sus materiales, bajo mantenimiento y su longevidad, pensando en cosas de toda la vida que simplemente funcionan. En algún momento de esa búsqueda, me asomé al mundo del café espresso a través de una puerta entreabierta, y el olor me llevó hasta un mundo inmenso de conceptos, términos y técnicas relacionadas con «el buen café», dicho así para abreviar. Un mundo del que ya nunca regresé.

Me pareció sumamente fascinante conocer las variedades de café, las técnicas de lavado en origen, la producción, distribución y tostado, diferenciar por primera vez un robusta de un arábica, descubrir el café de especialidad, aprender a comprar café y a elaborarlo en casa con mimo. Como he dicho, ya nunca volvió a ser igual, y el primer Indonesia que probé recién molido, y elaborado en mi nueva máquina espresso, marcó el inicio del idilio que estoy contando con estas palabras.

Una cadena de producción de alta trazabilidad, con una calidad de producción controlada, molido al momento, tostado recientemente, comprado a granel y elaborado en mi máquina espresso me han conducido hacia un sibaritismo que, de manera totalmente natural, es además mucho más respetuoso con el medio ambiente y con los actores de la cadena de producción que otros sistemas hoy día bastante populares. Mi respeto por el entorno me llevó a dejar de consumir mal café.

Mis canarios en la puerta de la mina

A principios del siglo XX, era común el uso de canarios en las puertas de las minas de carbón, como medio para alertar tempranamente sobre la presencia de un compuesto tóxico llamado grisú. Al ser más sensibles que los humanos a la presencia en pequeñas concentraciones, su muerte era usada como un avisador de peligro inminente.

Dejando aparte una crueldad animal con la que no comulgo, hace años que traslado el mecanismo de esta práctica a la vida personal. El concepto es simple: identificar indicadores externos que hagan las veces de «canario» antes de que las consecuencias negativas se materialicen.

El contexto en el que más me ayuda esta técnica es en la prevención del estrés y la acumulación de desorden en la vida personal y las rutinas. A menudo, llegamos a estas situaciones progresivamente, sin darnos cuenta, arrastrados por circunstancias que se suceden o se prolongan, pero prestar atención a cuánto tiempo dedico a leer, con qué frecuencia cuido mi jardín más allá del riego, o incluso el hecho de escribir en mi blog es en mi caso una manera de detectar con antelación que la locomotora que conduce mi vida podría estar poco a poco saliéndose de sus raíles.

Esos son algunos de mis canarios de la puerta de mi mina. El más reciente que he incorporado es cuánto me muevo en bicicleta solo por el hecho de pasear y disfrutar del trayecto, más allá de mis desplazamientos cotidianos, un pájaro al que quizás pronto le dedique una entrada aparte.

Las aventuras de Benito

Benito disfruta de una tortilla y un vermú

Agotando las últimas semanas del innombrable año pasado, tras el punto de inflexión que supuso la finalización del proyecto Barcelona 1977 y la publicación de mi último demo reel, comencé una nueva etapa de exploración hacia el mundo de de los efectos visuales (comúnmente abreviado como VFX).

Para mis primeros proyectos hice uso de algunos modelos de mi portfolio, como Novice UFO Pilot, donde hice que Ignatius Farray condujera un el OVNI Coupé de la película El milagro de P. Tinto, saliendo por un agujero en el Parque de la Ciudadela de Barcelona.

Continue Reading

Ya son dos años en Barcelona

Recién instalado en la nueva ciudad

Estos días he recordado cómo hace ya unas cuantas semanas se cumplían dos años desde que decidí mudarme a Barcelona. Ha sido un período voraginoso en el que se sucedió una cantidad de acontecimientos imposibles de vaticinar aquella mañana temprano en Murcia que estaba cargando mi coche en Murcia con las cajas de mudanza.

En dos años han sucedido varios cambios laborales importantes, una pandemia mundial, dolorosas pérdidas, once proyectos personales, la exploración de bellísimos rincones de Cataluña, y por supuesto grandes momentos personales, incluyendo logros y victorias, y el descubrimiento de personas maravillosas.

Continue Reading

Primera floración de mi Kalanchoe orgyalis

Creo que no he esperado tanto la culminación de una floración en el pasado. El pasado mes de octubre regresé a casa después de una semana fuera, y al revisar el jardín encontré lo que inicialmente parecía un crecimiento repentino, pero, con el paso de las semanas comprobé que en realidad estaba presenciando el inicio del desarrollo de su primera vara floral.

Mi Kalanchoe orgyalis no había florecido nunca antes durante los diez años que ha pasado conmigo, y no tenía una idea de cómo serían sus flores. Me prometí no buscar imágenes en Internet para conservar la sorpresa, pero esa sorpresa se hizo esperar medio año.

Seis meses casi exactos tardó desde el inicio de la vara floral hasta que se abrió la primera flor. Durante mucho tiempo, especialmente los últimos meses, comprobaba casi cada día si alguna de las flores había comenzado a abrirse, puesto que con bastante antelación ya empezaba a adivinarse el color amarillo que iba a tener, pero no fue hasta hace unas pocas semanas que me regaló la primera floración.

A decir verdad, estas no son las flores más llamativas de entre los kalanchoes que conozco (sobre todo comparadas con las del popular K. blossfeldiana o el K. daigremontiana), pero lo más bonito es que todo el proceso de floración se ha sincronizado con el transcurso de un eposodio personal de mi vida, razón por la cual ya merece sobradamente esta mención.

Sobre ver amanecer

Amanecer en Barcelona

Nadie puede negar la belleza de un amanecer y el romanticismo implícito a muchos niveles. Siendo algo tan sencillo, ver amanecer es algo que tenía ganas de experimentar desde hace mucho tiempo, pero que he postergado desde siempre. La aversión a madrugar era un gran escollo, pero no menos importante que un ritmo de vida que rara vez deja espacio para placeres simples y terrenales como este.

Si hay un momento para conectar con este tipo de experiencias, es este presente tan raro que estamos viviendo, cada uno a su manera, así que un día decidí preparar la mochila con algo de desayuno y el equipo fotográfico para el día siguiente. La intención era levantarme lo suficientemente temprano para estar allí arriba antes de que amaneciera.

Continue Reading

Mi esquema para sincronizar y custodiar mis archivos

Si algo nos enseñó el año 2020 es que todo puede suceder, hasta las cosas que confiamos en que improbablemente sucederán, al menos a nosotros, no solo a los demás). No es mal momento, por tanto, para hablar sobre la seguridad de los datos. En el caso de la información, confiamos en la fiabilidad de las máquinas, los soportes de almacenamiento e incluso el software que los hace funcionar, los va a mantener funcionando perfectamente in aeternum, pero es así hasta que deja de ser así.

Como persona dada a mantener todo bajo control, baso mi tranquilidad cotidiana en unas rutinas que he ido desarrollando con el tiempo, especialmente en lo relativo al almacenamiento de la información. Con el paso del tiempo, he ido diseñando un conjunto de hábitos y técnicas que se adaptan a mis necesidades, y que voy a explicar y comentar.

Continue Reading

Retrospectiva de 2020 y encarando 2021

Barcelona, el escenario de mi año 2020

El último día del año siempre es momento para una casi forzada vista atrás, y muchos de nosotros hacemos una vista de pájaro a lo que ha sido la última vuelta al sol. Realmente, hoy es un día como cualquier otro, y mañana también lo será, pero el ser humano busca la seguridad de cobijarse bajo fechas, cotas, principios y finales.

No tengo la intención de ser redundante comentando como un mantra los hechos que han hecho tristemente célebre al año 2020, pero sí me parece apropiado poner de relieve, sin un orden particular, algunos de los hechos más destacados que han sucedido en mi vida, tal y como hice por última vez en 2018.

Continue Reading

Protagonista de hoy: Haworthia coarctata

Mi Haworthia coarctata actualmente

Esta haworthia de hojas duras, lento crecimiento y aspecto arbóreo entró en mi jardín hace siete años, tras una de mis disfrutadas visitas a las instalaciones de Agroideas en Murcia.

Las variedades que desarrollaban un tronco en lugar de permanecer con estructura de roseta, no eran mis predilectas en un principio, pero la H. coarctata ha ido ganándose una merecida atención gracias a su peculiar morfología, siendo además una de las más resistentes y veteranas de la colección.

Continue Reading

La única ventaja de una bicicleta plegable es, que es plegable

Mi antigua bici Tern, con todas las adaptaciones que le practiqué

Comencé a usar este tipo de bicicleta por un cambio de trabajo (y de oficina) que hizo a priori incompatible acceder a las instalaciones con mi bicicleta habitual, como siempre lo había hecho hasta ahora, y esta ha sido mi opinión desde el día cero, hasta la última pedalada que di subido a ella.

Tras medio año sucedieron dos acontecimientos: la posibilidad de acudir a la oficina con una bicicleta «estándar», y la rotura de la cadena de mi bici plegable. Quise considerar este último acontecimiento como una señal divina para reencontrarme con el idilio de mi bici de toda la vida.

Continue Reading