Cuatro años de pedal y asfalto

Piñón de bicicleta

Más o menos, por éstas fechas, hace ya cuatro años, decidí tomar en serio la bicicleta como transporte habitual. Siempre he estado vinculado a la bici, desde muy pequeño, pero hace cuatro años fue la primera vez que, con todas las opciones a mi alcance (por entonces ya tenía carnet y coche) elevé a la bicicleta como opción principal de transporte. Ha llovido mucho desde entonces pero la decisión cuajó y tras cuatro años puedo hallarme contando lo positiva que aún hoy sigue siendo esa decisión.

Curiosamente, hace un mes escaso Choco Buda escribía sobre el mismo tema en su recomendable blog, y además coincidíamos en aniversario ideológico, una anécdota que me sacó una sonrisa.

Como digo, siempre he usado la bici. Antes de sacarme el permiso de conducir, la usaba para salir los fines de semana (la dejaba en casa de algún amigo que viviera en el centro), para visitar a los amigos, etc… aunque también usaba mucho el bus (que ni antes ni ahora me ha gustado, al menos en Murcia). Cuando obtuve el carnet de conducir dejé de usarla por completo y fue curiosamente a los pocos meses de comprarme mi primer coche, cuando tomé la decisión de la que estoy hablando.

A los dos años, reflexionaba sobre el tema aquí mismo, porque, como mucha gente que se plantea usar la bici en serio, pasé por mi época de reflexiones sobre las infraestructuras urbanas, sobre el carril bici, las masas críticas, las adversidades climatológicas, etc…

Hoy puedo contar que sigo sin asistir a las masas críticas porque mi uso de la bici ya es más práctico que reivindicativo, me sigue pareciendo divertido recorrer la ciudad cuando la lluvia no es tormenta y me sigue dando completamente igual que existan o no carriles bici porque Murcia no es en general una ciudad de grandísimas avenidas y su casco urbano invita a pedalear.

Además, ahora me da más igual que nunca cuánta gente comparta mi opción de transporte, porque creo que haga lo que haga, con una bici entre las piernas el primer beneficiado siempre voy a ser yo, y si mi actitud diaria conciencia directa o indirectamente a la gente y mejora sus vidas, yo seré un poco más feliz, pero no me bajaré de la bicicleta mientras mis circunstancias vitales me obligen a razonar que quizás otro medio de transporte sea más adecuado.

A pesar de todo, sigo teniendo mi coche, que con tanto esfuerzo estoy pagando, y aunque no sea mi vehículo principal, lo uso y lo necesito ocasionalmente, mal que me pese. Pero tengo un coche que me encanta que uso cuando lo necesito, y tengo una bici que me encanta para cuando la necesito. Me siento bien porque soy libre para elegir con inteligencia cuál es el medio de transporte que más me conviene en cada momento, cuidando al tiempo mi entorno hasta donde me sea posible. Al fin y al cabo, de eso se trata, ¿no?.

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