Trucos contra el calor en verano

Hace más o menos un mes leí una entrada sobre el calor en verano en x4duros, un blog que sigo con mucho interés desde hace un tiempo. Me sirvió de plena inspiración ya que hacía tiempo que quería escribir algo sobre el tema porque tiene que ver con varias de mis inquietudes en éstos momentos:

  1. Soy una persona que tiende a ser calurosa, soporto mucho mejor el frío que el calor, así que éste último me preocupa.
  2. Además, me interesa bastante la eficiencia energética y el aprovechamiento inteligente de los recursos así que me preocupo por buscar soluciones que eviten siempre que sea posible, usar el aire acondicionado.
  3. Y como colofón, estoy muy próximo a gozar del placer de la emancipación así que voy a comenzar a afrontar éstos problemas en primera persona.

Así que ahi va mi particular resumen, extraído en gran parte de la entrada de x4duros.com:

La primera y más básica premisa es más importante que el calor no entre, que dedicar el esfuerzo en evacuarlo.

En éste sentido una de las cosas con las que más se nota la diferencia es la clásica costumbre de cerrar las ventanas y bajar las persianas durante las horas de sol (hasta abajo pero dejando pasar luz por sus agujeros) y abrirlas cuando haya bajado, por la tarde. Si el sol da directamente sobre las ventanas ayuda mucho tener un toldo que bloquee el sol directo que nos permita abrir un poquito más la persiana y tener más luz dentro de la casa sin que entre mucho calor.

Si además tienes la suerte de tener una vivienda con ventanas a dos vertientes, no esperes más y abre como mínimo una ventana o puerta a cada lado, y se producirá una corriente interior que ventilará toda la casa.

Obviamente yo prefiero usar ventilador mientras no sea imprescindible usar el aire acondicionado. En éste sentido y aunque parece obvio, conviene recordar que la colocación estratégica de los ventiladores puede suponer una gran diferencia a la hora de su aprovechamiento. Por ejemplo, es muy útil usar ventiladores con pie para que queden a la altura de una ventana abierta e introduzca aire fresco de la noche directamente del exterior.

El textil de cama, sofás, sillas, etc… también influye mucho en la sensación térmica cuando los estamos usando. Es preferible usar tapicerías que ayuden a la transpiración, y si no es posible, se pueden colocar fundas para el verano.

Por supuesto, las alfombras no tienen cabida en una casa en verano.

La cocina es uno de los lugares donde los aparatos eléctricos producen más calor. Evita, en la medida de lo posible, cocinar en las horas centrales del día para no añadir calor a la casa desde dentro. Asimismo, conviene saber que, por ejemplo, el microondas produce menos calor que el horno.

Cambiar las luces de la casa por bombillas fluorescentes de ahorro no sólo nos proporcionará un gran ahorro de energía, sino que también estaremos usando bombillas que producen mucho menos calor. Si una bombilla incandescente estándar puede consumir 60w y una de ahorro fluorescente unos 11w, imagina la diferencia de calor que desprenden. Y aún mejores en consumo y con una emisión de calor de casi cero, aunque más caras, son las bombillas led que se están empezando a generalizar.

En definitiva, quería escribir ésto como referencia propia para concienciarme cada verano, pero si puede serle últil a alguien, bienvenido sea.

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