¿Cambiando la forma de entender mi nuevo estudio?

Suele ocurrir que cuando tardo mucho en decidir o culminar algo, acabo cambiando de idea, porque tengo mucho tiempo para pensar, y en mi caso, tener tiempo para pensar es un auténtico “peligro”.

Resumamos la situación en que si bien en un principio estuve tentado por un bonito kit de iluminación con flashes SLR (en adelante llamaré así a los flashes autónomos capaces de acoplarse mediante zapata a una cámara), casi siempre he tenido claro que el equipo de mi estudio iba a consistir en material “fijo” de iluminación y entiéndase por esto tres cabezas de flash de estudio con sus respectivos pies amén de paraguas reflectores/difusores, ventanas y un concentrador de luz (spot).

Mi idea era invertir ahora en un equipo casi completo para estudio de interior y más adelante invertir en material de iluminación exterior, pero últimamente me planteo… ¿por qué no usar el mismo equipo en ambas ocasiones y ahorrarme una doble inversión?. Para poner en precedentes, relataré los motivos por los cuales en principio rechacé diseñar mi estudio con flashes comunes SLR:

  1. La potencia, el primer inconveniente.
  2. El tamaño de la fuente luminosa. Usar un flash normal “a pelo” es condenarse a usar siempre luz dura.
  3. Accesorios. Tener una cabeza de flash a la que poder acoplarle una ventana, un paraguas, un cazo o un spot no tiene precio, pero… ¿cómo hacerlo mismo con un flash SLR?.

Pero realmente, y razonando en profundidad estos inconvenientes, creo que no es tan fiero el león como lo pintan, de modo que…

  1. La potencia de un flash SLR puede ser más que suficiente a no ser que quieras iluminar un salón de celebraciones o una nave industrial. Pura sugestión. De hecho, las cabezas de flash de estudio que pensaba comprar nunca hubieran superado los 200w de potencia (equivalente a ~45 de número guía, poco más que un Nikon SB-800).
  2. El tamaño de la fuente luminosa tampoco debe ser un problema teniendo en cuenta que es muy fácil acoplar un paraguas translúcido a un flash SLR montado sobre un trípode, e incluso existen difusores hinchables que imitan el efecto de una ventana.
  3. La variedad de accesorios es un hándicap que ya queda en parte resuelto en el punto anterior. En el caso de querer concentrar la luz es fácil construir un spot casero, y además un flash SLR generalmente puede variar el ángulo de incidencia de la luz de forma interna.

Quizás en el aspecto que tenga que renunciar sea en el tiempo de reciclado a máxima potencia, donde más que probablemente un flash SLR dará un rendimiento inferior (aunque suficiente) que un flash de estudio interior y que un flash SLR carece de luz de modelado. En principio me costaría algo más adquirir un equipo equivalente con flashes SLR, pero la diferencia radical en tamaño del equipo completo (para transporte) y el poder usarlo indistintamente en exterior e interior así como otros detalles menores (fiabilidad de flashes Nikon, mucho menor calentamiento, etc…) es algo que me obliga a dudar. La verdad es que el cambio de planteamiento ha sido tan de la noche a la mañana que quiero meditar muy bien esta decisión porque no quiero meter la pata ni obviar ningún detalle importante. En fin, tengo todo el mes de Agosto para pensar…

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