Del profundo mar en calma, salen dos serpientes de inmensas espirales. Por encima de las olas levantan su cresta y su pecho mientras el resto de su cuerpo se desarrolla a flor de agua.
Una de ellas ahora me aprisiona en medio de dos vueltas y me oprime con el doble anillo de su amor y yo intento romper su nudo.

Son de Mar, (Bigas Luna, 2001)