Dos años usando un escritorio elevado

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Por lo repentino que fue el cambio en su momento, usar un escritorio elevado podría haber supuesto una moda pasajera en mi estilo de vida, pero finalmente no ha sido así, y pasados dos años sigue siendo mi única opción.

Descubrí esta nueva alternativa al escritorio tradicional de la mano de un artículo del blog Faircompanies, que cambió mi paradigma sobre este tema. Las motivaciones siguen siendo más o menos las mismas: el cuerpo humano no está “diseñado” para estar tanto tiempo sentado, y el sedentarismo del estilo de vida contemporáneo es contraproducente en cualquier sentido que se mire, por resumirlo en un par de conceptos clave. Los beneficios que obtengo son diversos:

  • Es más sencillo permanecer concentrado y despierto en el amplio sentido de la palabra. El cuerpo está activo, y la mente está activa. Esto es muy beneficioso para mantener unos ritmos circadianos saludables y para mejorar el rendimiento en según qué franjas del día como después de comer, o al final de la tarde.
  • Evito hábitos sedentarios permaneciendo físicamente activo en una tarea (trabajar) a la que dedicamos una parte importante de las horas del día.
  • No por usar un escritorio elevado debo estar todo el tiempo de pie. Tengo también una silla elevada para descansar a ratos, aunque una vez adaptado, me canso antes de estar sentado que de permanecer de pie.
  • Permanecer de pie no es solo no estar sentado, también obliga al cuerpo a un movimiento sutil pero constante, muy positivo para evitar el aletargamiento de estar pegado a una silla durante horas.
  • Estando sentado es más difícil ser consciente de cuándo realmente se está cansado, o lo que es lo mismo, diferenciar modorra de cansancio, ya que una posición demasiado acomodada facilita perder la noción del tiempo. Trabajando de pie, mi cuerpo me avisa cuando está realmente cansado, y rindo mejor las horas en las que lo hago.
  • Además, si el escritorio está adaptado ergonómicamente, de pie me resulta más fácil mantener una higiene postural correcta.

El nuevo hábito se consolidó tanto, que desde el pasado mes de abril, disfruto de mi primer escritorio diseñado íntegramente por mí (en la imagen). Basado en el estilo y la funcionalidad pipe-desk (mobiliario realizado con tubos y piezas de encaje) soportando un mueble de madera a medida, que alberga todas las piezas internas del ordenador y la circuitería habitual (interruptores independientes, enchufes, etc.). Me quise conceder varios meses para diseñarlo e invertir en un espacio de trabajo duradero, y por fín tengo el resultado. En un futuro artículo hablaré específicamente de este proyecto.

Al igual que ocurre con el diseño de WC moderno, el escritorio o mesa de trabajo es para mí otro ejemplo de que no porque un diseño sea prácticamente omnipresente debe ser necesariamente la mejor opción. Y tan cómodo que trabajo ahora.

 

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