Escritorio elevado: ¿y por qué no?

¿Y por qué no? Ese fue el primer pensamiento que me vino a la cabeza después de leer el artículo Escritorios elevados, trabajar de pie contra el sedentarismo, del siempre inspirador blog Faircompanies.

Lo más curioso de todo es que la lectura de este interesante artículo aparece en el mejor momento, puesto que llevo semanas planificando una inminente reforma de mi espacio de trabajo, y hay una serie de puntos que me han llamado especialmente la atención.

“Existe, según varios estudios, una correlación entre permanecer la mitad del día sentado y dolencias relacionadas con el sedentarismo y los hábitos poco saludables: sobrepeso, obesidad, riesgos cardiovasculares, diabetes, hipertensión, estrés, depresión y hasta una docena de tipos de cáncer.”

Esto resulta curioso porque como también menciona el artículo, sentarse demasiado, atrofia la capacidad del cuerpo de producir lipasa y lipoproteinlipasa, encimas encargadas de procesar la grasa, y además, el ejercicio regular y un peso normal no contrarrestan los perjuicios de la vida sedentaria.


Otro de los puntos importantes del artículo habla de algo que resulta muy fácil de razonar. Nuestro cuerpo, evolutivamente, no está “diseñado” para permanecer todo el día sentado. Dormimos ocho horas, vamos sentados en coche al trabajo, allí permanecemos sentados, cogemos el coche de nuevo… y así a grandes rasgos es más o menos la vida del trabajador occidental. Citando otro extracto del artículo:

El investigador Marc Hamilton, citado por Men’s Health, cree que no: “La cura al sentarse en exceso no es más ejercicio. Ejercitarse es bueno, por supuesto, pero la persona promedio nunca podría hacerlo lo suficiente para contrarrestar el efecto de horas y horas en el sillón”

Continuando con el análisis evolutivo, ya solo se debe tener en cuenta el exceso de horas que permanecemos sentados, sino que el para el cuerpo no es natural estar muscularmente relajado y conservar la mente alerta. La falta de ejercicio, la sobreestimulación psíquica junto a los malos hábitos alimentarios, acaban formando un trío letal.

Aunque finalmente, seguramente de todo el artículo me quedo con un párrafo:

McDougall: “Quizá estos problemas -toda la violencia, obesidad, dolencias, depresión, gula que no podemos superar-, empezaron cuando dejamos de vivir como corredores. Niega tu naturaleza, y ésta se revelará de un modo más radical”.

Y es que al final todo se reduce a buscar (o recuperar, según el caso) la eficiencia innata de la naturaleza, por encima de las prioridades artificiales de nuestra sociedad occidental.

Finalmente, el artículo acaba con una relación de 5 razones para usar un escritorio de pie y diez consejos para usarlo. Lectura recomendada.

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