Una hoja menos, una planta más, 18 meses después

kalanchoebeharensis

Hace más o menos año y medio, escribía sobre cómo estaba gestando una nueva planta de Kalanchoe beharensis desde de una hoja partida.

Su protagonismo hoy es doble, en primer lugar por ser protagonista de esta interesante historia de reproducción, y en segundo lugar, por tratarse además de una de las especies de mi jardín a las que más cariño tengo. Su ‘padre’ es un majestuoso ejemplar de K. beharensis que supera el metro de altura y ya porta en su parte más alta unas enormes y afelpadas hojas, y es uno de los orgullos de mi terraza.

El aspecto del ‘hijo’ dieciocho meses después es el que muestra la imagen, un bonito ejemplar cuyas hojas empiezan a abandonar la tonalidad oscura y forma redondeada característica de los recién nacidos, para adquirir la forma triangulada y grisácea de los ejemplares desarrollados.

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