A la compra en bici

Cuando empiezas a pensar de forma práctica y sostenible, todo acaba siendo una reacción en cadena, y si llevo casi cinco años desplazándome hasta el trabajo en bici, además de otros pequeños trayectos, ¿por qué no le iba a sacar también partido a mi bici para hacer la compra?.

Las primeras incógnitas surgen enseguida: ¿cómo la transporto en la bici?, ¿pesará mucho?, ¿se me romperán los huevos?, ¿cómo llevo la compra de la caja hasta el aparcamiento?, y así un largo etcétera. Creedme que he estado bastante tiempo dándole vueltas a todos (al menos los que me surgieron a mi), y quería usar este pequeño artículo para compartir con vosotros mis reflexiones al respecto, y las respuestas que he encontrado a cada problema.

¿Por qué?

Es rápido. Todo el mundo tiene en cuenta la cercanía de un supermercado cuando elige el lugar donde vivir. Esa cercanía juega a favor de la bicicleta, y además no perderás tiempo aparcando nunca.

Es económico. Sólo caminar es más barato pero también bastante más lento y mucho más cansado aún para cargar la compra. Por no hablar del ahorro en combustible.

Es saludable. En lugar de gastar dinero (y tiempo) en un gimnasio, aprovechas el esfuerzo en hacer la compra.

Es ambientalmente resopnsable. Ya sabes, lo de siempre, que no por repetirlo más es menos importante: no contamina nada ni intoxica a los habitantes de la ciudad. Lo pongo en último lugar poque para la persona de a pie es lo menos práctico, pero para mí, y mucha gente, es bastante importante.

Ahora, los consejos


– Compra cosas con poco envasado/volumen. Esto además indirectamente influirá en una alimentación más sana.

– Planea recetas con antelación. Te permitirá repartir mejor las necesidades entre los distintos viajes y hacer que no tengas que ir muy cargado una vez, y demasiado poco en otra.

– Las alforjas perfectas, las pones y luego las llevas en el carro. Sobre todo ahora que está más extendido llevar las propias bolsas no debe haber ningún problema para ello (aunque aun así, existen las consignas). Mi marca preferida son las Ortlieb, que son impermeables, semirígidas y tienen un sistema de anclaje y liberación endiabladamente cómodo. Las mías son unas Ortlieb Back Roller City.

– En el almacenaje, coloca los bultos más pesados abajo y los más ligeros y frágiles arriba. Esto parece lógico en cualquier caso, pero con la bici además adquiere más importancia porque aportará más estabilidad a la bici cuando vayamos cargados.

– Yo además he procurado comprar unas alforjas blancas, para que repelan al máximo el calor en verano y el este no afecte a los alimentos. También se pueden cubrir con una funda blanca si ya se tienen las alforjas, y se pueden usar bolsas isotérmicas como funda interior (se compran en cualquier supermercado, en la sección de congelados).

– Al margen de las clásicas alforjas, existen productos realmente cucos como el carrito Burley Travoy e infinidad de remolques, aunque a mí no me gusta llevar peso tan externo a la bici y las alforjas que tengo me proporcionan un volumen de almacenamiento más que apropiado, no dejan de ser muy válidas opciones para cualquiera.

Si quieres más información

  • La compra en bici. El primer escrito sobre el tema que leí en español
  • ¿Y la compra? – En bici, ¿por qué no?. Otro artículo bastante completo que descubrí más tarde, también en español.
  • 6 tips for grocery shopping by bike. Seis prácticos consejos de la comunidad ciclista de Tucson.
  • Shopping by bike questions. Una pequeña FAQ en inglés que se elaboraron los chicos de Bikes at Work.
  • Shopping by bike. Un completo y detallado artículo en inglés que incluye estudios de movilidad, propuestas para administraciones públicas y dueños de supermercados, y beneficios prácticos del shopping by bike para las ciudades. Todo muy ameno, bien detallado y mejor explicado. Bastante recomendable.

Aviso a navegantes

Sé que no hace falta aclararlo pero por si queda algún troll despistado, nos estamos refiriendo a las compras cotidianas, que son las diarias o incluso la semanal para alguien que viva solo o en pareja. Obviamente esto no es aplicable (al menos tan fácilmente) si quieres comprarte un sofá, una barbacoa o una TV de 32”, ni tampoco para la compra semanal de una familia de seis hijos (aunque para esto último, todo es ponerse…).

Colofón

Ya que me he comprado unas cómodas alforjas de quita y pon, me he vuelto a reconciliar con el reciclaje y también las uso para ir a llevar el papel, el plástico o incluso el vidrio a los contenedores de reciclaje, además, con mucha más eficiencia que con el coche. En serio, probadlo, es realmente cómodo y rápido.

2 comments On A la compra en bici

  • Muchas gracias por promocionar la bicicleta y sobre todo el uso práctico que podemos hacer de ella.
    Es cuestión de cambiar enfoques…y ahora, más que nunca, va a ser no solo positivo sino también obligatorio.

  • Así es, como tú dices, antes era muy práctico, y ahora además, desgraciadamente (o afortunadamente, según se mire) bastante necesario.
    En cualquier caso, si sirve para cambiar a mejores perspectivas y puntos de vista, mejor que mejor.

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