Cómo lidiar con el calor veraniego en bicicleta

Que sí, que se suele decir que las bicicletas son para el verano, pero yo siempre he afirmado justo lo contrario. En invierno sé que sólo tengo que abrigarme y voy comodísimo en la bici, en cambio, en verano apenas hay forma de escapar al sofocante calor, y pedalear bajo el sol puede llegar a convertirse en un problema serio. Precisamente por eso quiero compartir todas las técnicas que he ido aprendiendo a lo largo de varios años pedaleando bajo el tórrido sol de una ciudad como Murcia.

Creo que no hace falta aclararlo pero obviamente ésta es una entrada enfocada a quien use su bicicleta habitualmente, y para actividades no deportivas ni de ocio. Para quien usa la bici “en serio”: para ir al trabajo, a la compra o en desplazamientos cotidianos.

En definitiva, nadie se va a librar del calor, pero sí que hay varios aspectos que, tenidos en cuenta, me ayudan a que usar la bici en verano pase de ser pedalear dentro de un horno crematorio a sencillamente pedalear con calor.

  • El casco – color. Yo no soy especialmente defensor del uso del casco, pero hay varias cosas a tener en cuenta en caso de usarlo. Que sea blanco o lo más claro posible para reflejar el sol y absorber menos calor. Que no es ningún mito, vete a un aparcamiento de coches descubierto y toca un coche blanco y otro coche negro y dime si queman lo mismo.
  • El casco – revestimiento interior. Si se va a sudar (poco o mucho) es recomendable que tenga almohadillas intercambiables. Y tener como tres juegos distintos para lavarlos y usar uno cada día o dos días, porque al fin y al cabo no deja de ser un textil en contacto con el cuerpo. En tiendas como Chain Reaction Cycles tienes un kit de almohadillas universal por 8 libras y muchas marcas reconocidas de cascos venden kits específicos para sus modelos, más caros pero mejor adaptados. Si quieres buscar por tí mismo en Internet u otras tiendas, te bastará con buscar “helmet pad kit” y encontrarás infinidad de productos.
  • La indumentaria. No hace falta que diga que debe ser ligera y cómoda. Y como ocurre con el casco, si además es clara o blanca mucho mejor.
  • Procura mantener un movimiento lo más contínuo posible. Por mucho calor que haga, es raro sudar en exceso cuando estamos en movimiento, y es cuando nos detenemos cuando dejamos de refrigerarnos de manera natural con el viento, y la temperatura del cuerpo comienza a aumentar (lo comprobaréis en cuanto os paréis en un semáforo). Por tanto conviene que nos autoeduquemos en la forma de circular. Por ejemplo, si vemos un semáforo en rojo en la distancia, debemos reducir el ritmo todo lo posible para mantener un mínimo movimiento antes de que se ponga verde. Hay que evitar estar parado, aunque eso suponga ir a 10km/h.
  • Aseo personal. Distribuye horariamente tus duchas y aseos de manera inteligente pensando en tu programa de desplazamientos. Por ejemplo, yo trabajo por la mañana y por la tarde así que hago cuatro desplazamientos al día así que en verano, me ducho justo antes de salir por la tarde y salgo con el pelo mojado, que me mantiene fresquito hasta llegar al trabajo, y por la noche ya no hace tanto calor. Por la mañana tampoco hace mucho calor, y al salir a mediodía no importa pasar calor porque de nuevo, toca ducha antes de salir por la tarde. Es tan sólo un ejemplo de cómo una programación adecuada del aseo puede ayudar a pasar menos calor pedaleando.
  • Calzado. La primera elección de mucha gente ir fresquito suelen ser las sandalias o unas chanclas, pero tienen una sujección al pie muy pobre, y además están en contacto con el pie día tras día. Yo usaría un buen calzado ventilado y calcetines finos. Ya sé que parece una tentación no usar calcetines en verano, pero así sólo se consigue que el sudor y posible olor quede en el calzado que usas cada día, en vez de en el calcetín que cambias a diario. Hablando en plata, por mucho calor que haga es como no llevar bragas o calzoncillos, pero en los pies.
  • Usa (bien) el cambio de marchas. A pesar de ser el último, es uno de los puntos para mí más importantes. Usar el cambio de marchas supone reducir al máximo el esfuerzo físico que supone recorrer el trayecto desde A hasta B, no hace falta decir que esto redunda en el calor que genera el cuerpo y en la fatiga. Todo esto parece obvio pero no lo digo por decir, me consta que hay muchos ciclistas que tienen cambio de marchas en su bici y no saben de qué les estoy hablando, y otros tantos que los usan de una manera totalmente ineficaz. Y os aseguro que no me lo invento, lo veo todos los días en la calle: gente que va por una recta llana en la revolución más corta pedaleando ‘molinillo style‘ como si subiera una cuesta y gente que lleva siempre una marcha demasiado larga y prácticamente tiene que levantar el culo del sillín para empezar a rodar.
  • Evita el estrés. Otro aspecto no por obvio mejor sabido. El estrés produce calor así que si no tienes mucha experiencia circulando entre el tráfico, tienes más motivos aún para elegir itinerarios más calmados.

Aprovechando este artículo sobre el calor en la bicicleta no quería perder la ocasión de hacer un par de pequeños incisos sobre ciertos comentarios demagógicos bastante recurrentes y que se suelen hacer al respecto cuando se habla de este tema:

Troll FAQ

Con 40º en Madrid ya me dirás llegar sudado al trabajo bla bla…

Yo opino que es más una cuestión de concepto cultural y tabú social que otra cosa. El problema no es llegar sudado, es el estigma social que supone y es contra eso contra lo que realmente se debería luchar. De hecho andando se suda más y la gente se sigue desplazando andando por la ciudad, y más aún tienen que sudar los motoristas con el calor del motor entre sus piernas y sus casco-saunas, y ahí los tienen, en primera línea del semáforo. Así que argumento desmontado, no te preocupa la higiene, simplemente eres un gandul, dicho desde el cariño. Claro, estamos hablando de distancias razonables y usos normales; si trabajas en un polígono industrial a 20km de casa, no estoy hablando de ti. No obstante lo que realmente le preocupa a la gente (y esto sí lo entiendo) es el olor, que como aclararé en la siguiente cuestión, no tiene por qué ir relacionado directamente con el hecho de sudar.

A ver quien se acerca luego a ti jaja, jajota

Para empezar a dejar las cosas claras, el sudor puede resultar molesto, pero no huele a nada. Hueles mal si no te duchas cada día y/o no usas un buen desodorante, porque lo que realmente provoca el olor no es el sudor en sí, sino las bacterias que crecen en el, con el tiempo. Con lo cual, sudar un poco no es malo ni por supuesto, de primeras, te va a convertir en un fiambre podrido. Ducharte cada día y usar un buen desodorante es más que suficiente a no ser que tengas algún problema de salud, y si no lo crees, es que o no lo has probado, o haces 70km de bici al día.

Y así, con este pequeño artículo sobre pedalear bajo el sol de la ciudad, espero haber ofrecido un punto de vista distinto a aquellos ciclistas urbanos más o menos convencidos que se sienten amedrentados por el sofocante clima estival de nuestras ciudades.

2 comments On Cómo lidiar con el calor veraniego en bicicleta

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