Éramos pocos y parió la abuela

Los contornos blancos sólo son delimitadores. Desaparecerán cuando le ponga al fondo general un patrón simple que entonces ya diferenciará claramente al negro plano del fondo del contenido y todas esas cosas.

Son cosas que hay que tener en cuenta porque de lo contrario a la larga acaban haciendo mousse de chocolate antes de que uno se dé cuenta de la verdadera dimensión que tienen las cosas bonitas cuando, debajo de un árbol, la gente duerme plácidamente tras haber escuchado una canción de Jane Birkin instrumentalizada por diez ratones carnívoros expertos en post-producción de audio y vídeo y con afamada trayectoria dentro del entorno de varias galaxias ajenas a cualquier cosa menos al polvo estelar que surge una vez cada cuatro años, cuando todas las cosas redondas y brillantes del universo se confabulan en una y única hermosa exposición de avances en materia dermatológica, lo que traducido a otros idiomas resultaría tremendamente tergiversado, dicho sea de paso.

¿Desconcertado?… tranquilo, aquí está la explicación:

Cuando boceteo un diseño con Inkscape, para asemejarlo al resultado final debo poner entradas inventadas para cuyo contenido siempre empiezo escribiendo recordatorios de mi propio brain-storming y cuando aún me falta contenido invento textos sin sentido conforme se me van ocurriendo, sin parar un segundo para pensar, como el Lorem Ipsum de toda la vida, pero a mi estilo, vaya. Además, al primer post siempre lo titulo como éste mismo: “Éramos pocos y parió la abuela”. Son pequeñas cosas que al principio parecen ser casuales pero un diseño tras otro ahí aparecen, absurdas, pero mías. Por eso he querido homenajear esta absurdez convertida en contstante e inmortalizarlo aquí, en una entrada real.

1 comments On Éramos pocos y parió la abuela

Dejar una respuesta:

Tu dirección de correo no será publicada

Pie del sitio